Tegucigalpa.- Una crisis institucional sin precedentes paraliza los principales organismos electorales hondureños a apenas 16 días de las elecciones generales, con denuncias cruzadas, falta de consensos y ausencia de sesiones que generan zozobra sobre la integridad del proceso del 30 de noviembre.
Ochoa denuncia plan de desestabilización electoral
El consejero del CNE, Marlon Ochoa, interpuso una denuncia formal en el Ministerio Público alegando la existencia de un plan para generar crisis en el proceso electoral, respaldado por 24 audios distintos como evidencia.
«Mi denuncia se fundamenta en información y material de audio que vengo obligado a transmitir a las autoridades competentes para que sea sometida a una investigación rigurosa por existencia y organización de un plan que tiene por objetivos claros desacreditar de manera sistemática y dolosa el proceso electoral general 2025″, declaró Ochoa.
Según el denunciante, las grabaciones «contienen información que delata un plan para desarticular y destruir el proceso iniciando el propio día de las elecciones», utilizando vocerías de Observación Nacional e Internacional para deslegitimar los resultados.
Conectividad amenaza un millón de votos
La consejera Cossette López advirtió que problemas de conectividad podrían afectar a más de un millón de votos en transmisión y biometría, señalando «escasa diligencia administrativa» que impacta el proceso electoral.
«Según la última cartografía tenemos 1,872 centros de votación, lo que implica más o menos un millón de votos de hondureños que estarían afectados en transmisión y en biometría si no se da la conectividad a tiempo», manifestó López.
TJE paralizado por renuencia de Morazán
El Tribunal de Justicia Electoral volvió a fracasar en su intento de sesionar debido a que el magistrado Mario Morazán se niega a integrarse al pleno, desatando acusaciones cruzadas entre magistrados y paralizando la labor jurisdiccional.
El magistrado presidente Mario Flores Urrutia denunció que Morazán abandonó nuevamente la sesión «por capricho» y sin justificación, impidiendo dar trámite a temas pendientes y generando malestar institucional.
«Mario Morazán con sus actuaciones quiere paralizar y crear caos. Esto no estuviera pasando», declaró Flores Urrutia sobre la crisis interna del tribunal electoral.
Congreso estancado sin acuerdo de bancadas
El Congreso Nacional permanece sin sesionar tras la reunión entre Junta Directiva y jefes de bancada que concluyó sin alcanzar acuerdo sobre fechas de convocatoria, mientras crece la amenaza de Comisión Permanente para cerrar el período ordinario.
El jefe de bancada de Libre, Rafael Sarmiento, justificó que «todavía hay temas de importancia para el pueblo hondureño que necesitamos cerrar», mientras Mario Segura del Partido Liberal insistió en «una convocatoria inmediata» para reanudar debates.
La oposición amenaza con sesión extraordinaria si no se logra consenso, evidenciando las profundas divisiones que impiden el funcionamiento del Poder Legislativo en momento crítico.
Sociedad exige transparencia electoral
La sociedad civil y empresa privada han exhortado reiteradamente que el proceso electoral se lleve a cabo de la mejor manera posible, mientras que la crisis aleja la inversión del país según sectores económicos.
Los hondureños desean salir a votar libremente y tener elecciones transparentes, mientras la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, aseveró que este ente es el único que dará resultados oficiales, rechazando declaraciones de la candidata oficialista sobre «hacer sus cortes».

Crisis sin visos de solución
La crisis institucional no muestra señales de resolverse próximamente, generando zozobra y desconfianza entre los hondureños ante líderes y autoridades responsables de decisiones cruciales para el país a pocas semanas de los comicios.
La paralización simultánea de CNE, TJE y Congreso Nacional plantea interrogantes serias sobre la capacidad institucional para garantizar elecciones creíbles y el funcionamiento democrático en Honduras.









