Tegucigalpa, Honduras.- Desde Bélgica, donde se encuentra como representante de América y el Caribe en el directorio de la Alianza Mundial por la Educación, Daniel Esponda ofreció sus primeras declaraciones tras ser destituido como ministro de Educación por la presidenta Xiomara Castro.
En una entrevista con el noticiero TN5, el exfuncionario reveló que fue notificado de su remoción en horas de la madrugada del martes 3 de diciembre.
«Creo que uno de mis pecados más grandes en la administración fue haberme enamorado de Erika y para mí es la bendición más grande que tengo en mi vida; no puede ser que porque te enamores de una persona que pertenece a otro partido político te ataquen», declaró Esponda con evidente emoción.
El exministro llegó a la Secretaría de Educación en 2022 por el partido Libertad y Refundación (Libre), pero su vínculo matrimonial con Erika Urtecho, diputada del Partido Liberal que representa al departamento de Gracias a Dios, se convirtió en un punto de tensión con el oficialismo.
La gota que derramó el vaso fue una publicación en su cuenta de la red social X donde felicitó a su esposa por su virtual triunfo en las elecciones generales del 30 de noviembre y su reelección como congresista, calificándola como «una auténtica líder» que demostró que «la integridad supera las campañas de mentira y el dinero».
Consultado directamente sobre si ese mensaje provocó su destitución, Esponda respondió con cautela: «Desconoce la razón, solo recibo la notificación y es la mandataria hondureña quien tiene que responder esa pregunta». Sin embargo, añadió que «no se puede tapar el sol con un dedo» al referirse a los problemas que atraviesa Gracias a Dios y que no pueden resolverse en cuatro años.
El exfuncionario reveló que durante la campaña electoral, candidatos de otros partidos políticos se dedicaron a atacar a su esposa, incluso acusándola de «ser una persona borracha». Frente a estos señalamientos, Esponda defendió el triunfo de Urtecho como resultado de su trabajo en condiciones difíciles y enfrentando la hostilidad de adversarios políticos.
«Lo más importante para mí como persona es la familia y, como profesional, es apoyar el derecho a la educación de los niños», afirmó el exministro, dejando claro su orden de prioridades. Remarcó que «no se debe pedir censo a personas que nos llaman la atención para iniciar una relación sentimental o romántica», en referencia a la militancia partidaria.
Esponda agradeció a la pareja presidencial por la confianza depositada en él y aseguró que sale de la Secretaría de Educación «con la frente en alto y la satisfacción de haber cumplido a la patria».
Destacó que su gestión enfrentó una transición complicada tras la pandemia, logrando el retorno a clases presenciales, avances en la lucha contra el analfabetismo, la reconstrucción de escuelas y la devolución de autoridad a los profesores.
El exministro pidió al equipo de la Secretaría de Educación que apoye al nuevo titular, Jaime Rodríguez, para que la transición sea ordenada. En un giro emotivo, Esponda reconoció que de no haber tenido el cargo ministerial, no habría podido conocer a su actual esposa y su familia.
Finalmente, dirigió un mensaje directo a Erika Urtecho: «Pido a mi esposa que esté tranquila y me siento orgulloso del trabajo que hace como congresista». Con estas palabras, Esponda dejó claro que su amor por la diputada liberal está por encima de cualquier consecuencia política, incluso si eso significó el fin de su carrera en el gobierno de Libre.
La destitución de Esponda ocurre en medio de un momento crítico para el partido oficialista, que enfrenta un descalabro electoral tras obtener apenas el 19% de los votos en las elecciones generales, mientras el Partido Liberal de su esposa se encamina hacia la victoria presidencial con Salvador Nasralla.




