Tegucigalpa, Honduras. – La reforma al subsector eléctrico entró ahora en una etapa decisiva: pasar del decreto aprobado a su aplicación real. Para el economista y expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, el primer reto del Gobierno será agilizar la certificación, promulgación y publicación de la nueva ley en el diario oficial La Gaceta.
Mossi calificó la legislación como una reforma “muy valiente”, debido a la cantidad de cambios que introduce en la estructura del mercado eléctrico hondureño. Sin embargo, advirtió que sus resultados no dependerán únicamente del contenido de la ley, sino de la rapidez con que se nombren las nuevas autoridades y comiencen a funcionar las instituciones creadas para administrar el nuevo modelo.
“El beneficio para el usuario llegará en la medida en que las nuevas instituciones estén listas y comiencen a funcionar”, señaló.
La reforma, aprobada por el Congreso Nacional, busca reorganizar el mercado eléctrico, fortalecer la regulación y abrir espacios para una operación más dinámica del sistema. Según Mossi, Honduras podría avanzar hacia esquemas similares a los de Guatemala y El Salvador, donde existe mayor participación de actores privados y más opciones para los consumidores.
Uno de los puntos que el economista considera más relevantes es la posibilidad de ampliar las compras directas entre privados. A su criterio, este mecanismo podría reducir la carga de contratos costosos para la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y favorecer, con el tiempo, una disminución en el costo de la energía.
“Usualmente, cuando existen reestructuraciones de esta naturaleza, el mercado termina ajustándose hacia los proveedores de menor costo”, explicó.
Mossi también señaló que la nueva institucionalidad deberá enfrentar desde el inicio problemas históricos del sistema, especialmente en distribución. Entre ellos mencionó la medición del consumo, la facturación, el cobro y la reducción de pérdidas.
En ese sentido, consideró prioritario instalar medidores y garantizar que todos los usuarios conectados al sistema paguen por la energía que consumen.
“Todos debemos pagar las cuentas en tiempo y forma, sin importar quién sea”, enfatizó.
Sobre las obligaciones financieras heredadas por el sector eléctrico, el economista sostuvo que el Estado tendrá que acompañar el proceso para evitar que las nuevas estructuras nazcan cargando solas con los problemas acumulados durante años.
Mossi también destacó como un alivio inmediato la congelación de la tarifa eléctrica durante seis meses, medida incluida en la reforma en medio de advertencias sobre un posible incremento de hasta 20 %. No obstante, advirtió que al finalizar ese plazo deberán evaluarse nuevamente variables como los precios internacionales de los combustibles y su impacto en la generación y distribución.
Para el extitular del BCIE, la reforma abre una oportunidad para especializar el funcionamiento del sector, atraer inversiones y avanzar hacia una mayor eficiencia financiera. Pero insistió en que el paso clave será convertir la ley en instituciones operativas y resultados concretos.
“La reforma es un beneficio importante. Ahora lo importante es que las nuevas instituciones comiencen a funcionar y que la reestructuración se traduzca en beneficios reales para los hondureños”, concluyó.












