Tegucigalpa. – Ante lo que califica como un colapso sanitario, la exministra de Salud, Roxana Araujo, hizo un llamado urgente y sin matices al Poder Legislativo: declarar un estado de emergencia nacional es la única vía para rescatar al sistema público de salud.
“Yo considero que no hay otra salida más oportuna en este momento que declarar un estado de emergencia”, afirmó Araujo con contundencia, basando su petición en el conocimiento directo de la crisis.
La profesional relató que quienes laboran dentro del sistema son testigos de las carencias críticas en material médico-quirúrgico, insumos y, sobre todo, medicamentos.
Frente a la magnitud del problema, la exfuncionaria descartó soluciones burocráticas convencionales. “No hay otra manera, aunque quisieran cortar procesos, no hay otra manera si no es a través de un estado de emergencia”, insistió, recalcando que esta potestad recae exclusivamente en los diputados. “El decreto de emergencia solo se puede hacer a través del poder Legislativo”, precisó.
En su diagnóstico, Araujo desmitificó el debate sobre la privatización, señalando que, en la práctica, ya es una realidad. “El sistema ya está privatizado”, aseguró, explicando que este proceso comienza “desde el momento en que una persona sale con una receta y tiene que ir a comprar el medicamento a una farmacia privada”.
Esta situación, según ella, transfiere la carga financiera directamente a los ciudadanos, evidenciando la falla estatal.
Como una posible luz en medio de la crisis, la exministra planteó apoyar la decisión del alcalde Nasry Asfura de asumir temporalmente la rectoría de la Secretaría de Salud (SESAL).
“¿Por qué no darle la oportunidad al presidente Asfura de darle una luz al final del túnel a la población?”, cuestionó, refiriéndose específicamente a la grave escasez de fármacos y a la abultada mora quirúrgica que afecta a miles de hondureños.
La petición de Araujo pone una bomba de tiempo política sobre el escritorio del Congreso Nacional, desafiándolo a actuar con poderes extraordinarios para enfrentar una emergencia humanitaria silenciosa que afecta a los pacientes más vulnerables.


