Tegucigalpa, Honduras. – El sur de Honduras vuelve a quedar bajo atención de las autoridades antidrogas tras el decomiso de 37 fardos que contendrían más de 900 kilogramos de supuesta cocaína en una zona de manglares ubicada entre Marcovia, Choluteca, y San Lorenzo, en el departamento de Valle.
El hallazgo fue confirmado este viernes por el portavoz de Seguridad, Edgardo Barahona, quien informó que se trata del segundo decomiso realizado en el mismo sector en menos de 48 horas.
Apenas un día antes, la Policía Nacional había incautado 648 kilogramos de supuesta cocaína en esa zona del sur del país.
Con ambos operativos, la cantidad de droga decomisada supera 1.5 toneladas, aunque las autoridades no descartan que la cifra aumente si durante las inspecciones en los manglares se localizan más paquetes ocultos.
Barahona explicó que los equipos especializados de la Dirección Nacional Policial Antidrogas (DNPA) y fuerzas especiales continúan rastreando el área, debido a que podrían existir otros fardos enterrados, camuflados o abandonados en sectores cercanos.
Según la información policial, el cargamento habría sido movilizado mediante lanchas, las cuales fueron interceptadas por agentes durante el operativo inicial.
Después de esa primera intervención, los equipos de seguridad permanecieron en la zona realizando labores de búsqueda.
Posteriormente, cuando descendió la marea, los agentes localizaron los paquetes que presuntamente habían sido ocultados entre los manglares para evitar su detección.
“Los especialistas de la DNPA y fuerzas especiales los ubicaron”, explicó Barahona, al confirmar el hallazgo de los 37 fardos con un peso estimado superior a los 900 kilogramos.
La Policía mantiene asegurada el área mientras continúan las diligencias para determinar si existen más cargamentos escondidos en los alrededores.
Hasta el momento, no se reportan personas detenidas por este segundo hallazgo.
Barahona indicó que las autoridades se encuentran primero en la etapa de aseguramiento de los cargamentos.
Posteriormente, con el acompañamiento de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado del Ministerio Público, se desarrollarán las investigaciones para establecer quiénes están detrás de la operación.
Entre los objetivos de la investigación está determinar qué estructura criminal movilizó la droga, cuál fue su procedencia, cuál era su destino final y quiénes participaron en el traslado del cargamento.
El decomiso también refuerza la hipótesis de que el sur de Honduras podría estar siendo utilizado como nueva ruta por organizaciones transnacionales dedicadas al narcotráfico.
Barahona señaló que, tradicionalmente, los mayores decomisos de droga en el país han estado vinculados a operaciones en el Caribe y el océano Atlántico.
Sin embargo, las autoridades consideran que los cambios en las rutas internacionales del narcotráfico podrían estar empujando a las estructuras criminales a buscar vías alternas.
Según explicó, el secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez, planteó este viernes que la instalación de escudos aéreos y marítimos por parte de Estados Unidos y países aliados en sectores del sur del continente estaría modificando los corredores utilizados por los grupos dedicados al tráfico de drogas.
Ante mayores controles en rutas aéreas y marítimas tradicionales, las organizaciones criminales transnacionales podrían estar intentando trasladar cargamentos por nuevas zonas hacia el norte del continente.
En ese contexto, Honduras podría estar siendo utilizado como territorio de tránsito.
La Policía Nacional asegura que sus operaciones buscan impedir que estos cargamentos atraviesen el país y lleguen posteriormente a mercados de consumo.
El caso continuará bajo coordinación con el Ministerio Público, que deberá acompañar las diligencias para establecer la procedencia de la droga, su destino final y la estructura criminal responsable de su movilización.
La incautación de más de 1.5 toneladas en menos de dos días en el mismo corredor coloca al sur hondureño bajo vigilancia especial y abre una nueva línea de preocupación para las autoridades de seguridad, que ahora deberán determinar si se trata de un hecho aislado o de una ruta emergente del narcotráfico internacional.













