Valle de Sula, Cortés. – Mientras Honduras descansa en Semana Santa, las máquinas no se detienen en el Valle de Sula. Las autoridades ordenaron trabajar sin descanso, incluyendo durante el feriado y todo el verano, en las obras de protección contra el desbordamiento del río Ulúa, un afluente conocido por su comportamiento impredecible que en años anteriores ha dejado un rastro de inundaciones, cultivos perdidos y comunidades enteras afectadas en una de las zonas productivas más importantes del país.
Los trabajos se encuentran actualmente en la etapa uno de la intervención, que contempla el retiro del bordo existente y la construcción de aproximadamente 9,000 metros cúbicos de obra para la protección de la margen izquierda del río, según explicaron las propias autoridades a un medio local.
El punto intervenido es considerado crítico por los ingenieros a cargo, ya que con frecuencia el río se desborda precisamente en ese sector, desde donde también se puede observar el municipio de El Progreso, Yoro, otra de las áreas históricamente castigadas por las crecidas del Ulúa.
La instrucción que recibieron los equipos en terreno no deja margen para la ambigüedad: «La instrucción es trabajar sin descanso, incluso durante Semana Santa y todo el verano, para avanzar lo más rápido posible y brindar protección a la ciudadanía», expresó uno de los ingenieros a cargo del proyecto en la zona occidental, en un mensaje que refleja la urgencia con que las autoridades abordan una intervención que las comunidades de la región llevan meses exigiendo mediante múltiples llamados.
Y es que el historial del río Ulúa justifica esa urgencia. Las severas inundaciones que ha provocado en años anteriores han golpeado con especial dureza las zonas productivas conocidas como los «puertos de azúcar», donde cultivos y medios de vida de comunidades enteras han sido arrasados por los desbordamientos del afluente, generando pérdidas económicas significativas que se acumulan año tras año sin que hasta ahora se hubiera ejecutado una intervención de esta envergadura en los bordos del río.
La ejecución continua de los trabajos durante el verano —la temporada seca que paradójicamente es también el momento ideal para ejecutar este tipo de obras de control fluvial antes de que lleguen las lluvias— busca garantizar que la infraestructura de protección esté lista cuando el río Ulúa retome su comportamiento más agresivo con las precipitaciones del próximo invierno.













