Tegucigalpa – La deuda externa del sector público hondureño experimentó una notable reducción durante el primer trimestre de 2025, alcanzando un saldo de 9.918 millones de dólares al cierre de marzo. Esta cifra representa una disminución de 285,9 millones respecto a los 10.204,3 millones registrados en diciembre de 2024.
No obstante, en la comparativa interanual, el endeudamiento refleja un incremento del 7,9% (equivalente a 733 millones de dólares) frente a los 9.185 millones contabilizados en marzo del año anterior.
La contracción observada en el primer trimestre obedece principalmente a una amortización neta de 313,8 millones de dólares, resultado de pagos a capital por 384,7 millones que superaron ampliamente los desembolsos recibidos de apenas 70,9 millones. Este efecto positivo fue parcialmente contrarrestado por una variación cambiaria que elevó el saldo en 27,9 millones de dólares.
El análisis por tipo de deudor revela que el Gobierno General concentra el 90,9% del total adeudado (9.021 millones de dólares), mientras que el Banco Central de Honduras mantiene compromisos por el 7,6% (755,3 millones).
Las Empresas Públicas No Financieras, específicamente la ENEE y ENP, representan apenas el 1,3% (126,6 millones), y las Instituciones Públicas Financieras, encabezadas por Banhprovi, el 0,2% restante (15,5 millones).
En cuanto a la distribución por tipo de acreedor, los organismos multilaterales siguen siendo los principales tenedores de la deuda con un 68,8% (6.816,2 millones), seguidos por los acreedores comerciales con 20,8% (2.066,2 millones) y los entes bilaterales con 10,4% (1.036 millones).
Respecto a los instrumentos de contratación, el 79,8% del endeudamiento (7.918,4 millones) corresponde a préstamos tradicionales, mientras que el 20,2% restante (2.000 millones) está representado por títulos valores colocados en mercados financieros internacionales.
Estos bonos soberanos fueron emitidos en tres ocasiones: la primera por 700 millones en enero de 2017, la segunda por 600 millones en junio de 2020, y la más reciente por 700 millones en noviembre de 2024.
Todas estas emisiones fueron negociadas a 10 años plazo, con pagos únicos de capital al vencimiento programados para 2027, 2030 y 2034, respectivamente.
La gestión de la deuda externa representa un elemento crucial para la estabilidad económica del país, especialmente en un contexto global de ajustes en las tasas de interés y volatilidad en los mercados financieros internacionales.



