Tegucigalpa – La escalada de violencia política que ha caracterizado las últimas semanas en Honduras validó las advertencias que el diputado Carlos Umaña del Partido Salvador de Honduras (PSH) había emitido meses atrás, cuando pronosticó un período de desestabilización institucional que entonces fue calificado como alarmismo pero que hoy se materializa en ataques sistemáticos contra funcionarios y opositores políticos.
«Hace un tiempo manifesté en esta misma red que venían tiempos de desorden, abusos, amenazas y caos, para a la fuerza querer perpetuar un proyecto ideológico. Nos llamaron alarmistas y otra serie de improperios, y hoy el tiempo me da la razón», escribió Umaña en su cuenta de X, reivindicando sus pronósticos en un momento donde la crisis del Consejo Nacional Electoral y los ataques de colectivos oficialistas confirman sus peores temores.
El congresista, que se ha consolidado como una de las voces más críticas del gobierno de Xiomara Castro, fundamentó su reivindicación en lo que considera evidencia de una estrategia deliberadamente orquestada para imponer el proyecto político oficialista mediante métodos autoritarios. La validación de sus predicciones llegó en un contexto donde colectivos del partido Libertad y Refundación (Libre) han protagonizado ataques contra consejeras del CNE, periodistas y opositores políticos.
Umaña argumentó que la actual crisis institucional no constituye una serie de eventos fortuitos, sino «el resultado de una estrategia sistemática orientada a debilitar las instituciones democráticas» ejecutada con precisión táctica por el oficialismo. Esta perspectiva presenta los recientes episodios de violencia política como componentes de un plan mayor para consolidar control autoritario sobre las instituciones del Estado.
«Sencillo: lectura y análisis de las situaciones… y si nos dejamos, se roban la democracia», sentenció el legislador, sugiriendo que la oposición y la sociedad civil deben activar mecanismos de resistencia antes de que el deterioro institucional alcance puntos irreversibles. Su advertencia implica que el tiempo para reacciones defensivas se está agotando rápidamente.
El diputado ha denunciado específicamente «el uso de colectivos como instrumento de presión política y de intimidación contra quienes piensan diferente», identificando estas agrupaciones como la punta de lanza de la estrategia autoritaria oficialista. Los recientes ataques en el Congreso Nacional y contra funcionarias del CNE parecen confirmar esta caracterización de los colectivos como herramientas de represión selectiva.
La posición de Umaña como crítico sistemático de la administración Castro le otorga credibilidad entre sectores de oposición que ven en sus advertencias tempranas una capacidad analítica que otros líderes políticos no demostraron. Su reivindicación actual fortalece su perfil como figura opositora con capacidad de anticipación política en momentos de crisis.
El legislador del PSH ha identificado que los colectivos oficialistas «están fomentando un ambiente de violencia y desorden con el fin de imponer su proyecto ideológico por la fuerza», una acusación que adquiere peso específico después de los ataques documentados contra consejeras electorales, periodistas y opositores políticos durante las últimas semanas.
Las declaraciones del diputado llegan en un momento donde la crisis institucional hondureña ha trascendido fronteras y captado atención internacional, validando retrospectivamente sus alertas sobre la deriva autoritaria del gobierno de Castro y la instrumentalización de grupos paramilitares para objetivos políticos específicos.




