Tegucigalpa, Honduras. – Mientras miles de hondureños llenan carreteras y playas en busca del escape que ofrece la Semana Santa, la directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, eligió este lunes publicar en su cuenta de la red social X una reflexión que va a contracorriente del bullicio festivo: un llamado a la prudencia que no es solo una recomendación de temporada sino, en sus propias palabras, «un ejercicio de conciencia colectiva que nos invita a cuidarnos unos a otros y a tomar decisiones que protejan la vida propia y la ajena».
A través de su columna «Disculpen mi Castellano», la funcionaria planteó una pregunta que pocos se hacen en medio de la prisa por llegar al destino turístico: ¿qué estamos celebrando? Su argumento parte de una realidad que no se pausa porque el calendario marque feriado: Honduras atraviesa tensiones estructurales que siguen vigentes incluso durante los días de asueto.
El precio del combustible golpea con más fuerza, el costo de vida sigue presionando, la inestabilidad laboral no desaparece y la fragilidad institucional tampoco entra en vacaciones. Y sin embargo, apuntó Castellanos, sigue dominando la lógica del escape.
La directora del CNA fue directa al señalar el patrón que se repite año tras año con consecuencias predecibles: el consumo de alcohol combinado con la conducción temeraria transforma lo que debería ser una época de reflexión y descanso en una cadena de accidentes que saturan hospitales y generan estadísticas de luto.
«Es una cadena de decisiones que se reproduce cada año y que termina transformando lo que debería ser una época de reflexión y descanso en saturación de los hospitales y estadísticas de luto», escribió Castellanos, sin suavizar la crudeza de lo que ocurre en las carreteras hondureñas durante el feriado.
Para la funcionaria, la prudencia no es un llamado a la abstinencia ni a la renuncia al descanso, sino a reconocer que la libertad individual no puede construirse sobre el peligro colectivo. «En un país donde la vida ya es vulnerable por múltiples factores, sumar riesgos evitables resulta éticamente insostenible», subrayó, en una reflexión que coloca la responsabilidad de cada ciudadano en el centro del debate sobre la seguridad vial y la salud pública durante estos días.
Castellanos también encontró en la Semana Santa una oportunidad que va más allá de lo religioso: incluso para quien no persigue un propósito de fe, la temporada invita a detenerse y reflexionar sobre la compasión, la empatía, la responsabilidad colectiva y las prácticas que como sociedad Honduras necesita revisar. «No se trata de idealizar la calma ni de condenar el descanso; se trata de introducir algo de conciencia en medio del ruido», planteó la directora del organismo anticorrupción.
La directora del CNA cerró su reflexión con una frase que resume el espíritu de su mensaje: «Esta Semana Santa no solo debería medirse por la cantidad de destinos recorridos ni por la intensidad del festejo, sino por la capacidad de volver con vida, con criterio y con un mínimo de claridad sobre el país que seguimos habitando», recordando además que el descanso no es igual para todos, porque mientras unos se desconectan, otros enfrentan las consecuencias de lo que pudo haberse evitado con una decisión a tiempo.













