Tegucigalpa, Honduras. – La Secretaría de Educación inició una depuración nacional de su recurso humano tras detectar personal supernumerario, empleados sin funciones claras y profesionales asignados a centros educativos donde no existen condiciones para desempeñar sus cargos.
La titular de Educación, Ivette Arely Argueta Padilla, aseguró que la revisión administrativa reveló una estructura cargada de plazas que, a su criterio, representan un peso insostenible para las finanzas del Estado.
Entre los hallazgos mencionó la presencia de odontólogos, médicos, psicólogos y otros empleados dentro del sistema público educativo, así como centros con más personal del necesario para la cantidad de estudiantes atendidos.
Uno de los casos señalados por la ministra fue el de una escuela con apenas 50 alumnos y ocho vigilantes asignados.
“El Estado no puede sostener una planilla de ese tamaño”, cuestionó Argueta, al defender el proceso de reordenamiento.
La funcionaria explicó que muchas de estas contrataciones se realizaron entre octubre y diciembre de 2025, dejando a la actual administración con una carga salarial difícil de cubrir.
“Las instituciones quedaron llenas de personal supernumerario y las arcas del Estado en cero”, expresó.
Argueta sostuvo que no se trata únicamente de reducir personal, sino de ordenar el sistema y asegurar que los recursos lleguen realmente a donde más se necesitan: las aulas y los estudiantes.
En esa línea, cuestionó la contratación de personal médico y odontológico en centros que no cuentan con equipo ni infraestructura para prestar esos servicios.
“No se puede tener odontólogos y médicos dentro de los centros educativos; ellos tienen que buscar una plaza en la Secretaría de Salud”, afirmó.
Para la ministra, esas plazas no representan una inversión directa para el alumno, sino un gasto que incrementa el presupuesto educativo sin resolver las necesidades centrales del sistema.
La revisión también encontró instituciones con exceso de empleados administrativos. Argueta mencionó casos en los que hasta cuatro personas compartían un mismo escritorio, una imagen que, según dijo, refleja el desorden acumulado en varios centros.
Hasta ahora, el reordenamiento ha dejado alrededor de 500 personas despedidas en distintos puntos del país.
La secretaria fue clara al advertir que no habrá reintegro para el personal separado, pues las decisiones responden a criterios administrativos y financieros.
También rechazó que los despidos tengan motivaciones políticas y afirmó que todas las personas desvinculadas recibieron el pago correspondiente de sus derechos laborales.
Sobre las denuncias de empleados con más de 20 años de servicio que habrían sido cesanteados, Argueta dijo que cada caso será revisado de manera individual. Sin embargo, insistió en que muchas salidas corresponden a nombramientos recientes hechos en los últimos meses de 2025.
La ministra anunció que en los próximos días presentará un informe detallado con las irregularidades detectadas y las medidas correctivas aplicadas.
Mientras tanto, algunos centros educativos permanecen en protesta por los despidos. Frente a esa situación, Argueta advirtió que la Secretaría tomará acciones para evitar que continúe la suspensión de clases.
“El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”, dijo, al remarcar que debe prevalecer el derecho de los estudiantes a recibir educación.
Incluso señaló que, si es necesario, se ampliará el año escolar para recuperar los días perdidos.
Pese a las tomas en algunos centros, la funcionaria destacó que el sistema público alcanzó los primeros 100 días de clases, un avance que calificó como importante para el cumplimiento del calendario académico.
También agradeció a los docentes que han mantenido sus labores sin interrupciones y aseguró que existen numerosos centros educativos donde no se ha perdido un solo día desde el inicio del año lectivo.
Argueta reiteró que el objetivo del proceso es eliminar plazas innecesarias, mejorar la distribución del personal y garantizar que el presupuesto educativo se utilice con mayor eficiencia en beneficio de los estudiantes hondureños.













