Tegucigalpa, Honduras.— En un giro que refleja la complejidad de gestionar crisis globales, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves que autorizará temporalmente a los países la compra de petróleo ruso que esté en tránsito, una medida diseñada para contener la escalada de precios del crudo provocada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La decisión, adelantada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, a través de su cuenta en la red X, permite que cientos de millones de barriles de petróleo ruso actualmente cargados en buques puedan ingresar al mercado global.
La exención a las sanciones estará vigente únicamente hasta el 11 de abril, un plazo acotado que busca equilibrar la urgencia de estabilizar precios con la presión política de mantener el aislamiento económico sobre Rusia.
Bessent detalló que la medida permitirá la venta y entrega a nivel mundial de todo el petróleo ruso que ya se encuentra en tránsito marítimo, pero no autoriza nuevas extracciones o embarques desde territorio ruso. Una distinción técnica que, en la práctica, busca liberar volumen sin levantar completamente el cerco sancionatorio.
El contexto de esta decisión es claro: durante las últimas horas, los precios del barril de crudo oscilaron por encima de los 100 dólares por unidad, impulsados por el temor a una interrupción prolongada del flujo en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita la quinta parte del petróleo mundial.
La semana pasada, el Tesoro ya había autorizado a la India acceder al petróleo ruso varado en el mar por un periodo de 30 días; ahora, la medida se extiende de forma global.
La Administración del presidente Donald Trump hizo énfasis en que, teóricamente, levantar las sanciones para este volumen específico de crudo no representará un beneficio significativo para Rusia, ya que los buques involucrados ya estaban cargados antes de la escalada del conflicto. Una argumentación que busca desactivar críticas políticas mientras se atiende una urgencia económica.
Trump, por su parte, abordó el tema desde una perspectiva distinta. En su red Truth Social, el mandatario aseguró que la subida del petróleo provocada por la guerra traerá «mucho dinero» a Estados Unidos —en referencia a la producción nacional de crudo—, e insistió en que su prioridad sigue siendo destruir el programa nuclear iraní.
«Estados Unidos es, con diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo, así que, cuando suben los precios del petróleo, ganamos mucho dinero», escribió, en un mensaje que combina optimismo económico con firmeza geopolítica.
El conflicto, que llega a su decimotercer día, ha generado una creciente inquietud global ante la disrupción de las cadenas de suministro de crudo y gas. En ese escenario, la medida del Tesoro estadounidense busca actuar como un amortiguador temporal, inyectando volumen al mercado sin alterar de fondo la estrategia de sanciones contra Moscú.
Para los productores de hidrocarburos de más difícil extracción, como los de fractura hidráulica en Estados Unidos o las arenas bituminosas de Canadá, la subida de precios los hace más competitivos, una dinámica que podría tener efectos de mediano plazo en la geografía energética global.
Mientras los mercados procesan esta exención temporal, la pregunta que permanece es si el plazo hasta el 11 de abril será suficiente para estabilizar los precios o si, por el contrario, la incertidumbre geopolítica seguirá impulsando la volatilidad.
Por ahora, la medida del Tesoro representa un reconocimiento pragmático: en tiempos de guerra, incluso las sanciones más firmes pueden requerir ajustes para evitar daños colaterales en la economía global.


