Washington, D.C.— Estados Unidos designó oficialmente este lunes 24 de noviembre de 2025 al “Cartel de los Soles” como Organización Terrorista Extranjera (FTO), una decisión que intensifica la presión sobre Nicolás Maduro y amplía significativamente el margen de acción legal y diplomática de Washington en contra del régimen venezolano.
La designación fue publicada en el Federal Register (Volumen 90, N.º 224, Aviso Público 12869), con el aval del Departamento de Estado, en coordinación con la Fiscalía General y la Secretaría del Tesoro, tal como lo había anunciado previamente el secretario de Estado, Marco Rubio.
Según la Embajada de EE. UU. en Venezuela, el “Cartel de los Soles” es un grupo narcoterrorista liderado por el propio Maduro y otros altos funcionarios de su gobierno, a quienes Washington considera ilegítimos.
La acusación señala que estos líderes han corrompido al ejército, los servicios de inteligencia, y los poderes legislativo y judicial para operar una red criminal que incluye tráfico de drogas, minería ilegal y contrabando de gasolina.
“Son responsables de la violencia terrorista en todo nuestro hemisferio”, declaró Rubio al hacer el anuncio, reiterando que la designación no solo tiene un valor simbólico, sino consecuencias legales concretas: a partir de ahora, cualquier persona en territorio estadounidense que brinde apoyo material al “Cartel de los Soles” comete un delito federal.
La medida se enmarca en una estrategia de presión acumulada que incluye el embargo petrolero desde 2019 y la recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Maduro, anunciada durante la administración Trump y mantenida por el gobierno actual.
Aunque tanto Maduro como el presidente de Colombia niegan la existencia formal del “Cartel de los Soles”, organismos como InSight Crime reconocen que la denominación refiere a una red difusa de células criminales dentro de las fuerzas armadas y estructuras del Estado venezolano, sin una jerarquía fija, pero con capacidad para operar a gran escala.
Analistas advierten que la designación podría asfixiar aún más la economía venezolana, ya que empresas internacionales podrían evitar cualquier operación con Venezuela para no arriesgarse a sanciones secundarias de EE. UU.
Con esta acción, Washington envía un mensaje claro: no solo considera a Maduro un dictador autoritario, sino también un líder de una organización terrorista, lo que refuerza la posibilidad de acciones judiciales, bloqueos financieros y aislamiento diplomático en los meses venideros.





