Tegucigalpa, Honduras.— El subsecretario del Departamento de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, advirtió este jueves que la democracia en Honduras está «en tela de juicio», y exigió defender la independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) en medio del tenso proceso de escrutinio que mantiene al país en incertidumbre.
Landau refirió que «los ojos del mundo» están puestos en este país centroamericano tras los comicios generales del pasado 30 de noviembre, donde se definirá al próximo presidente hondureño, además de los 128 diputados del Congreso Nacional y los 298 alcaldes a nivel nacional.
«Donald Trump ha dejado claro que la democracia está en tela de juicio en estas elecciones en Honduras. El pueblo hondureño merece que se respete su voluntad y se escuche su voz», declaró el alto funcionario estadounidense, invocando la autoridad del presidente de EE.UU., quien durante la campaña expresó públicamente su apoyo al candidato nacionalista Nasry Asfura.
El representante de Washington indicó que la actuación de los partidos políticos debe orientarse a la defensa de la institucionalidad electoral y subrayó que la transparencia del escrutinio depende del respeto a cada voto y cada acta dentro del proceso que el organismo rector tiene en desarrollo.
«Los ojos del mundo, incluidos los nuestros, están puestos en Honduras», concluyó Landau, en lo que constituye la intervención más directa de Estados Unidos en el proceso electoral hondureño desde que Trump manifestara su preferencia por Asfura y calificara de «comunista» a la candidata oficialista Rixi Moncada del Partido Libre.
Las declaraciones del subsecretario de Estado llegan en un momento crítico, cuando el candidato presidencial Nasry «Tito» Asfura, del Partido Nacional, retomó la ventaja en el escrutinio sobre Salvador Nasralla, del Partido Liberal, según los resultados oficiales del CNE reportados después de las 7:25 de la noche de este jueves.
Con un avance del 86.65% de las actas transmitidas, Asfura se posiciona a la cabeza con 40.25% de los votos, lo que representa un total de 1,117,560 sufragios, mientras que Nasralla le sigue de cerca con 39.39% y 1,093,684 votos, una diferencia de apenas 23,876 votos.
El conteo de votos a nivel presidencial avanza a paso lento, pues el CNE ha logrado transmitir 16,596 actas de un total de 19,152, quedando pendientes más de 2,500 actas que podrían modificar el resultado final dada la estrechez del margen.
La intervención de Landau genera controversia en un contexto donde el consejero del CNE Marlon Ochoa, del Partido Libre, denunció precisamente una «injerencia extranjera» de Estados Unidos como parte de un supuesto «golpe electoral» fraguado por el bipartidismo, citando el apoyo público de Trump a Asfura como evidencia de violación a la soberanía electoral hondureña.
El llamado estadounidense a «defender la independencia del CNE» resulta paradójico para sectores críticos, considerando que el propio presidente Trump manifestó abiertamente su preferencia electoral, lo que fue interpretado como una presión política sobre el proceso democrático hondureño.
Las declaraciones también llegan mientras el candidato liberal Salvador Nasralla denuncia «fraude electoral», «actas infladas» y manipulación del sistema de transmisión de resultados por parte del CNE y Grupo ASD, acusaciones que han sido respaldadas parcialmente por Ochoa desde dentro del propio organismo electoral.
La presión internacional se intensifica sobre Honduras en momentos en que la diferencia de menos de 24,000 votos entre los dos principales candidatos convierte cada acta pendiente en potencialmente decisiva, mientras el país permanece en máxima tensión política con acusaciones cruzadas de fraude, manipulación e injerencia extranjera.




