InicioOpiniónFredal RodríguezEl corredor seco de Honduras una bomba de tiempo para la economía

El corredor seco de Honduras una bomba de tiempo para la economía

Fredal Rodríguez
Licenciado en periodismo, CPH 1034
Catedrático Universitario

Honduras experimenta un aumento en su seguridad alimentaria causada específicamente por los fenómenos climáticos del niño y la niña, que ha venido afectar de manera permanente a la franja semiárida en el sur-occidente del país, establecida como vulnerable. Estas zonas se destacan por bosques seco tropical, que alterna con sequias y con estaciones de lluvia irregular y severas.

La agricultura de subsistencia es la más afectada por estos fenómenos, en especial los que viven en los departamentos de Choluteca, Valle, Francisco Morazán y El Paraíso, quienes han decidido como otra alternativa de vida, emigrar a la ciudad y la gran mayoría al extranjero, dejando a un lado la familia.

Un elemento que es muy importante y de predominio en esta población es el alto índice de pobreza económica y malnutrición en niños menores de 5 años, lo que en cifras representa un 60% de sus habitantes.

Muchas organizaciones internacionales han alertado sobre utilizar acciones de silencia para apoyar a los habitantes de estas zonas, implementando iniciativas de gestión de recursos hídricos, sistemas de riego, diversificaciones de cultivos alternos y creación de sistemas de apoyo como cooperativas. Entre las instituciones de apoyo esta la FAO y Word Vision.

Dentro de las características que identifican al fenómeno del niño esta el aumento de la temperatura oceánica en la superficie del Pacifico tropical, logrando incrementos de 2 grados a 8 Celsius. A diferencia de la niña que ocasiona lluvias torrenciales desmedidas que provoca inundaciones, deslizamientos y temperaturas muy bajas.

Los científicos debaten a través de sus investigaciones la delimitación de ambos fenómenos, llegando a concluir que el cambio climático ha venido a alterar la temporada de huracanes en el Atlántico, debido a que los mares reflejan el cambio de los patrones de la atmosfera.

Honduras experimenta ambos acontecimientos y con tibieza de apoyo, cada día los pobladores de las zonas afectadas se sumergen en la desesperación y el abandono. Se prevé que para junio se presentara una canícula más extensa, profundizando la escasez en el campo agrícola, destacando que el gobierno ofrece únicamente la observación y el monitoreo.

¿Qué hacer ante la destrucción y consecuencia que representan estos problemas climáticos en el país?, primeramente debemos instruir técnicamente a los pobladores sobre la importancia del agua y como conservarla. Diseñar un sistema propio para abastecerse de energía y no depender de proveedores externos. Incorporar la limpieza de desagües en zonas altamente vulnerables donde las viviendas queden aseguradas.

La implementación de un verdadero plan de reforestación, donde todos tengan la responsabilidad de velar por cada planta y que responsa a los climas y suelos de cada jurisdicción.

En nuestro país con una política insípida y con una débil democracia, no podemos ver a ambos fenómenos con indiferencia, mucho menos como la oportunidad para desviar fondos con el pretexto de siempre. Ya es tiempo que se implementen nuevas acciones encaminadas a resolver o al menos apoyar las buenas intenciones que los organismos internacionales han identificado como viables.

No se busca contrarrestar situaciones de alteraciones climáticas, comprendemos que son fenómenos que afectan a todo el mundo, Honduras no es la excepción, pero si pode os ser garantes de un verdadero plan de apoyo, fuera de las mendicidades o dadivas de apoyo.


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