Tegucigalpa, Honduras.— La advertencia no era nueva, pero ahora cobra urgencia. El desvío de fentanilo desde hospitales públicos del país ya había sido señalado con anticipación, y este viernes la presidenta del Colegio Químico Farmacéutico, María Mercedes Ortega, confirmó que la falta de expertos en el manejo de estos medicamentos facilita las irregularidades que hoy investigan las autoridades.
«El medicamento es útil, pero se ha desviado y se ha descubierto que tiene estos efectos como droga», expresó la dirigente gremial, al referirse al fentanilo, un opioide sintético altamente potente y extremadamente peligroso que, en manos equivocadas, puede convertirse en materia prima para la fabricación de estupefacientes.
Ortega fue enfática al recordar que, desde hace tiempo, el gremio ha insistido en que deben ser profesionales químicos farmacéuticos debidamente acreditados los responsables de la dispensación de medicamentos. Una medida que, a su juicio, fortalecería los controles y reduciría los espacios para posibles desvíos. «Nosotros venimos desde hace tiempo insistiendo que deben estar profesionales químicos farmacéuticos debidamente acreditados como responsables de la dispensación de medicamentos», acotó, en un llamado que busca profesionalizar la gestión de fármacos sensibles.
El contexto de estas declaraciones es un operativo de gran escala. Este viernes, el Ministerio Público, a través de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), ejecutó inspecciones a nivel nacional en hospitales públicos y droguerías, con el objetivo de prevenir que el fentanilo y otros medicamentos controlados sean desviados hacia estructuras criminales que producen drogas sintéticas.
El operativo abarcó 19 inspecciones en departamentos como Cortés, Yoro, Olancho, Copán, Francisco Morazán, Choluteca, Comayagua, Atlántida y Colón. Según indicó el MP en un comunicado, la acción buscó cerrar cualquier espacio que facilite el desvío ilícito de fármacos, en un esfuerzo por blindar la cadena de suministro de medicamentos de alto riesgo.
Las investigaciones preliminares señalan un escenario complejo: grupos de narcotraficantes estarían utilizando empresas de fachada para enviar fentanilo al mercado ilegal en Estados Unidos, un destino que convierte a Honduras en posible eslabón de una red transnacional de tráfico de sustancias controladas. Una hipótesis que, de confirmarse, tendría implicaciones no solo sanitarias, sino también de seguridad regional.
Para Ortega, la solución pasa por fortalecer la presencia de profesionales capacitados en cada punto de la cadena de dispensación. No se trata de desconfiar del personal de salud, sino de garantizar que quienes manejan medicamentos sensibles cuenten con la formación técnica y el respaldo institucional necesarios para ejercer sus funciones con transparencia.
Mientras los operativos continúan y las investigaciones avanzan, el mensaje que queda en el aire es claro: el fentanilo es una herramienta médica invaluable cuando se usa correctamente, pero puede convertirse en un riesgo público cuando escapa a los controles. Para el Colegio Químico Farmacéutico, la clave está en la profesionalización; para las autoridades antidrogas, en la vigilancia permanente; y para la ciudadanía, en la confianza de que los hospitales sigan siendo espacios de cura, no de desvío.
El desafío, en definitiva, es equilibrar dos necesidades igualmente urgentes: garantizar el acceso a medicamentos esenciales para quienes los requieren y cerrar las puertas a quienes buscan transformarlos en instrumentos de daño. Un equilibrio que, para lograrlo, exige cooperación, evidencia y, sobre todo, voluntad de escuchar a quienes conocen el tema desde adentro.


