Tegucigalpa, Honduras. – El aroma a café, ese que define la identidad y sostiene la economía de vastas regiones de Honduras, hoy huele a crisis. La Asociación de Exportadores de Café de Honduras (ADECAFEH) ha encendido las alarmas con un comunicado que es, a partes iguales, una denuncia y una súplica. La razón: una decisión comercial de Estados Unidos que ha caído como un balde de agua fría sobre el sector.
Mientras Guatemala y El Salvador celebran la eliminación de aranceles para su café exportado al mercado estadounidense, los productores hondureños se han quedado mirando desde la barrera, obligados a seguir pagando un gravamen del 10%. Esta diferencia, que en el papel es un simple número, en la práctica es un abismo.
«Esta medida coloca a nuestros productores y exportadores en una seria desventaja competitiva», reza el comunicado de ADECAFEH. La frase, diplomática, apenas logra contener la magnitud del problema. Significa que, a partir de ahora, un comprador en Estados Unidos encontrará el café de los países vecinos un 10% más barato, un factor que puede ser decisivo para inclinar la balanza y dejar al grano hondureño acumulándose en los almacenes.
El llamado de la asociación es un SOS dirigido en dos direcciones. Hacia adentro, a las «autoridades nacionales», en una clara exigencia para que el gobierno despierte de su letargo y salga a negociar las mismas condiciones que sus homólogos ya consiguieron. Hacia afuera, a los «aliados comerciales», en un intento por apelar a la justicia y al reconocimiento de un producto de alta calidad.
«El café de Honduras es sinónimo de calidad, esfuerzo y trabajo honesto. Merecemos competir en un mercado equilibrado», concluye el comunicado. Es el clamor de un sector que se siente abandonado en la arena internacional, un gigante productivo que ve cómo las decisiones geopolíticas y la inacción local amenazan con erosionar el trabajo de miles de familias que, cada día, siembran, cuidan y cosechan el orgullo de Honduras.
La pregunta que queda flotando en el aire es si el gobierno hondureño escuchará este llamado antes de que sea demasiado tarde, o si el aroma del café catracho comenzará a desvanecerse en su mercado más importante.




