Tegucigalpa, Honduras. – La temporada de huracanes del Atlántico ya comenzó oficialmente el 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre. Para este 2026, los principales centros meteorológicos coinciden en que la actividad será cercana o por debajo del promedio histórico, y el principal responsable es El Niño. Este fenómeno climático, que se espera se fortalezca justo en los meses pico de agosto a octubre, aumenta los vientos en altura sobre el Caribe. Esos vientos, conocidos como cizalladura, dificultan que las tormentas se organicen y se conviertan en huracanes intensos.
En números, la Universidad Estatal de Colorado anticipa 13 tormentas con nombre, de las cuales 6 llegarían a huracanes y 2 podrían ser mayores. AccuWeather maneja un rango similar, entre 11 y 16 tormentas con nombre, con 4 a 7 huracanes y 2 a 4 mayores. Aunque las cifras dan un respiro comparado con años muy activos, los expertos insisten en un punto: basta con un solo sistema para que la temporada sea devastadora a nivel local.
Y aquí está el factor que preocupa a los meteorólogos este año. Las aguas del Atlántico, sobre todo en la zona entre África y el Caribe donde nacen la mayoría de los ciclones, están más calientes de lo normal. El agua cálida es el combustible de los huracanes. Por eso la gran pregunta de 2026 es si el efecto de freno de El Niño será suficiente para contrarrestar la energía extra que aporta un océano inusualmente caliente. Esa “batalla” atmosférica aumenta el riesgo de intensificación rápida, es decir, sistemas que pasan de tormenta a huracán mayor en menos de 24 horas, dejando poco tiempo para prepararse.
¿Qué significa esto para Honduras? Aunque Tegucigalpa está lejos de la costa, el país sigue siendo vulnerable. Los remanentes de huracanes y tormentas que entran por el Caribe hondureño o por Nicaragua y Guatemala suelen provocar lluvias intensas, deslizamientos en zonas montañosas e inundaciones en el Valle de Sula, Choluteca y la Mosquitia. COPECO recuerda que temporadas con pocos nombres han dejado impactos fuertes en el país, porque la trayectoria y la lluvia son más importantes que la cantidad total de sistemas.
Por eso, las autoridades piden tomar junio como mes de prevención. Primero, identifica si tu casa o barrio está en zona de deslizamiento, inundación o cerca de ríos y quebradas. Segundo, arma un plan familiar: define un punto de reunión, rutas de salida y cómo se comunicarán si falla la red celular. Tercero, prepara una mochila de emergencia para al menos 3 días. Debe incluir agua embotellada, alimentos enlatados o que no necesiten refrigeración, linterna, baterías extra, radio portátil, cargadores, documentos importantes en bolsa plástica sellada, medicamentos y algo de dinero en efectivo. Si vives en zonas de riesgo, ten lista una maleta por si COPECO ordena evacuación.
También es momento de revisar techos, limpiar canaletas y cunetas, podar ramas que puedan caer sobre el tendido eléctrico y asegurar láminas u objetos sueltos. Guarda los números de emergencia: 911 para el Sistema Nacional de Emergencias, y mantente atento a los boletines de COPECO y del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos. Descarga una app de alertas en tu celular y activa las notificaciones.













