Tegucigalpa, Honduras. – El precio del petróleo ha dado un salto dramático en las últimas semanas, pasando de un promedio de 65 dólares por barril a superar los 100 dólares, arrastrado por la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Analistas internacionales coinciden en que no se avizora una salida cercana a la crisis y advierten sobre el riesgo de una escalada mayor, especialmente por el posible control o interrupción del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del petróleo y el 25 % del gas que consume el mundo.
Aunque Honduras no tiene capacidad para influir en ese escenario geopolítico lejano, sí paga de inmediato las consecuencias: este lunes, los derivados del petróleo registraron aumentos de entre cuatro y 10 lempiras por galón en diferentes productos, impactando de lleno en la economía diaria de las familias.
El Gobierno anunció que absorberá el 50 % del incremento en la gasolina regular y el diésel, trasladando el resto al consumidor final. Sin embargo, diversos sectores productivos y económicos anticipan que será inevitable un repunte en los precios de los alimentos, el transporte público y otros servicios esenciales.
Alimentos: el punto más sensible y preocupante
Especialistas coinciden en que el rubro alimenticio es el más vulnerable en este contexto. Más del 40 % de los fertilizantes usados en la agricultura mundial provienen de Medio Oriente, lo que elevará aún más los costos de producción agrícola y, por ende, el precio final de los productos en el mercado.
El Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan-UNAH) emitió una alerta seria: entre el 40 % y el 45 % de los hogares hondureños ya han reducido su ingesta diaria de tres a dos comidas debido al encarecimiento sostenido de los alimentos y la pérdida acelerada de poder adquisitivo.
El expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, recomendó al Gobierno fortalecer los subsidios a los combustibles como medida prioritaria para contener el alza en los precios de los alimentos.
Mossi destacó que países como Nicaragua han optado por congelar precios de ciertos bienes para preservar la paz social, y sugirió implementar aumentos paulatinos en lugar de golpes bruscos que golpeen con mayor dureza a los sectores más vulnerables.
Suministro garantizado, pero caro
Tanto autoridades gubernamentales como representantes del sector privado han tranquilizado a la población asegurando que el abastecimiento de combustibles no está en riesgo, ya que Honduras se surte principalmente desde la costa del Golfo de México en Estados Unidos.
Aun así, reconocen que los precios se mantendrán elevados mientras persista la inestabilidad internacional.
La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, hizo un llamado urgente al Gobierno y a la ciudadanía para que se implementen campañas de ahorro energético como medida inmediata y colectiva ante esta nueva crisis global. “Es momento de gestionar responsablemente el consumo para mitigar el impacto en el bolsillo de las familias”, enfatizó.
Con el petróleo en niveles que no se veían desde hace años y sin perspectivas claras de desescalada, Honduras entra en un periodo de ajuste económico forzado que pone a prueba la capacidad del Estado para proteger a los más vulnerables y la resiliencia de una población que ya arrastra años de presiones inflacionarias y deterioro en su calidad de vida.













