Tegucigalpa, Honduras. – El embajador de Francia en Honduras, Cédric Prieto, afirmó este jueves que la decisión de brindar apoyo a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, fue «espontánea» y en defensa de la democracia de Honduras, sin medir las posibles consecuencias políticas que podría tener para su misión diplomática.
El diplomático francés relató que la consejera presidenta buscaba un lugar seguro cuando se comunicó con él. «Llamé al guardia para que le abriera las puertas de la casa y le brindará refugio«, explicó Prieto, quien en ese momento se encontraba en San Pedro Sula, evidenciando la urgencia de la situación que enfrentaba Hall.
«En ese momento pensé como representante de un país, en los derechos humanos, la democracia y la separación de los poderes«, indicó el embajador, revelando los principios que motivaron su decisión de ofrecer protección diplomática a la funcionaria electoral perseguida por el oficialismo.
Prieto fue enfático al señalar que había que pasar de las palabras a las actuaciones: «No pensé en ese momento si iban a haber consecuencias, fue todo espontáneo, no medí las consecuencias posibles», manifestó, evidenciando que su decisión priorizó los valores democráticos por encima de consideraciones políticas o diplomáticas.
El embajador confirmó que Ana Paola Hall estuvo refugiada durante un mes y tres días en la residencia de Francia, período durante el cual dirigió procesos cruciales como la declaratoria presidencial del 24 de diciembre y la declaratoria de diputados y alcaldes del 30 de diciembre.
Cédric Prieto aseguró que la consejera Cossette López llegaba a reunirse y a visitar a Hall en la residencia francesa, pero aclaró que nunca se quedaba en las instalaciones diplomáticas, evidenciando que solo Hall requirió el refugio permanente ante las amenazas que enfrentaba.
«Fue una decisión que llevaba riesgos para esta embajada que siempre ha tenido principios de respeto, y de buenas relaciones con el gobierno de Honduras, en este caso no hubo injerencia, sino un apoyo a los derechos humanos«, detalló el embajador en declaraciones al noticiero TN5.
El diplomático francés aclaró la diferencia entre «injerencia» —interferencia indebida en asuntos internos de otro país— y «apoyo a derechos humanos», defendiendo que su actuación se enmarcó en la segunda categoría al proteger a una funcionaria perseguida por ejercer sus funciones constitucionales.
Prieto aseguró que tuvo el apoyo de su gobierno francés para la decisión tomada, indicando que las autoridades en París respaldaron su actuación en defensa de los principios democráticos y los derechos humanos, valores centrales de la política exterior francesa.
El embajador sostuvo que lo importante era hacer un gesto de apoyo a la democracia de Honduras en un momento crítico, cuando la presidenta del órgano electoral enfrentaba persecución política por parte del oficialismo que intentaba desconocer los resultados de las elecciones del 30 de noviembre.
«Me siento feliz por haber aportado un granito de arena en defensa de la democracia, en el proceso electoral y los derechos humanos de Honduras», apuntó el diplomático francés, evidenciando satisfacción por su actuación pese a los riesgos que implicó.
La revelación del embajador confirma lo que Hall había contado horas antes: que el 11 de diciembre de 2025 salió de su vivienda y tras deambular por varios minutos buscando a quién acudir y dónde resguardarse, recibió el mensaje del diplomático francés ofreciéndole amparo bajo la inviolabilidad diplomática.
El refugio ofrecido por Francia a la presidenta del CNE representa un caso excepcional de protección diplomática en defensa de la institucionalidad democrática, cuando las autoridades hondureñas utilizaban al Ministerio Público y la PGR para perseguir a funcionarios electorales que defendían la legalidad del proceso.
La decisión «espontánea» del embajador francés contrasta con la planificación sistemática de la persecución que el oficialismo ejecutó contra Hall, utilizando requerimientos fiscales y amenazas para intentar forzarla a ceder ante las presiones de desconocer los resultados electorales.
El hecho de que Prieto llamara al guardia de la residencia desde San Pedro Sula para que abriera las puertas evidencia la urgencia de la situación: Hall necesitaba refugio inmediato y el embajador no dudó en ordenar su protección pese a no estar físicamente presente en la capital.
La inviolabilidad de la residencia diplomática francesa garantizó que durante más de un mes, Hall pudiera ejercer sus funciones como presidenta del CNE sin el riesgo de ser detenida o intimidada por las autoridades que Luis Redondo, Marlon Ochoa y otros sectores del oficialismo habían movilizado en su contra.
El respaldo del gobierno francés a la decisión de su embajador evidencia que países democráticos de Europa observaban con preocupación los intentos de desestabilización del proceso electoral hondureño y estaban dispuestos a tomar medidas concretas en defensa de la democracia.
La separación de poderes mencionada por el embajador como uno de los principios que motivó su decisión se refiere específicamente a la autonomía del CNE frente al Congreso Nacional que intentaba arrogarse funciones electorales que constitucionalmente no le corresponden.
El caso representa un precedente significativo de intervención humanitaria diplomática en defensa de la democracia, donde un país extranjero ofreció protección a una funcionaria perseguida por defender la institucionalidad, sin que ello pueda calificarse técnicamente como injerencia en asuntos internos.
El «granito de arena» que menciona modestamente el embajador francés fue en realidad un acto crucial que permitió que la presidenta del CNE pudiera completar el proceso de declaratoria electoral sin ceder ante las presiones del oficialismo, garantizando la alternabilidad democrática en Honduras.


