Tegucigalpa, Honduras. – La capital hondureña atraviesa una cuenta regresiva marcada por la falta de lluvia. Con los embalses Los Laureles y La Concepción en niveles históricamente bajos, las próximas semanas serán determinantes para sostener el suministro de agua potable durante el resto de 2026 y evitar un escenario más complejo en 2027.
La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) reportó este domingo que ambos embalses permanecen en riesgo hídrico alto.
Los Laureles registra apenas 40.03 % de su capacidad, mientras que La Concepción se encuentra en 35.65 %, cifras por debajo del umbral crítico del 50 %.
El titular de la UMAPS, Gustavo Boquín, advirtió que la situación no tiene precedentes para esta época del año.
“Nunca en la historia habían estado en estos niveles tan bajos a esta altura. Ya deberían estar rebosando y almacenando agua para el próximo año, pero hoy no tenemos ni siquiera para terminar el 2026”, afirmó.
Aunque en los últimos días se han registrado algunas precipitaciones, los niveles de los embalses apenas han variado.
Boquín insistió en que se necesitan al menos cinco días de lluvia para que las reservas comiencen a recuperarse de forma significativa.
La situación actual permite garantizar el suministro solo hasta alrededor del 22 de agosto, según las estimaciones de la UMAPS.
Si no hay lluvias importantes en las próximas semanas, las autoridades advierten que el panorama se agravará y podrían adoptarse medidas más drásticas, como extraer y tratar agua de niveles más bajos.
Las lluvias esperadas para septiembre podrían ayudar a una recuperación parcial y permitir el abastecimiento durante los últimos meses del año, pero no serían suficientes para revertir por completo el déficit acumulado.
Mientras tanto, la Alcaldía Municipal del Distrito Central y la UMAPS mantienen activa la emergencia hídrica indefinida.
Como parte de las medidas de contingencia, se ha intensificado la distribución mediante cisternas, con más de 50 viajes diarios que entregan cerca de 100 mil galones de agua.
La prioridad son hospitales, centros de salud, asilos y colonias más afectadas.
Actualmente, los barrios y colonias reciben agua cada 10 días, aunque las autoridades contemplan ampliar ese intervalo si la crisis empeora.
Boquín pidió a la ciudadanía asumir un papel activo en el ahorro del recurso.
“Debemos empezar en casa, evitando el desperdicio, no lavando carros con manguera, no llenando piscinas ni regando jardines”, enfatizó.
La crisis se enmarca en los efectos del fenómeno El Niño “Godzilla”, que ha provocado déficits de lluvia de hasta 40 % en varias regiones del país, incluido el Distrito Central.
Entre enero y junio de 2026, la capital registró un promedio de 259 milímetros de precipitación, el acumulado más bajo en años recientes.
Expertos y autoridades advierten que, si las lluvias no llegan con fuerza en los próximos meses, el primer semestre de 2027 podría ser igual o más difícil que el actual.
La razón es clara: sin recuperación suficiente de las reservas, los embalses no podrán cubrir la demanda normal del próximo verano.
En Tegucigalpa y Comayagüela, cada semana sin lluvia reduce el margen de maniobra.
Las autoridades insisten en que la corresponsabilidad ciudadana, junto con las acciones institucionales de contingencia, será clave para enfrentar la sequía.
El mensaje, por ahora, es sencillo y urgente: cada gota cuenta.












