InicioOpiniónFredal RodríguezEn busca de una educación superior de calidad

En busca de una educación superior de calidad

Fredal Rodríguez
Licenciado en periodismo, CPH 1034
Catedrático Universitario

Fredal Rodriguez

Una de las disyuntivas que atraviesan los padres de familia al iniciar la etapa de educación superior de sus hijos, es en que universidad matricular y que carrera escoger que sea funcional y atractiva para el mercado laboral, priorizan de la buena reputación de la institución.

Se ha recorrido un buen espacio de tiempo alrededor de 150 años, desde que en septiembre de 1847 y por iniciativa del presbítero José Trinidad Reyes, quien ya operaba, dos años anteriores la “Sociedad del Genio Emprendedor y del Buen Gusto”, y se creó la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH, proyecto que fue elevado a la categoría de educación superior, bajo la dirección, en ese entonces del presidente Juan Lindo.

El monopolio desde 1847 a 1978 duró 131 años, siendo la única institución de educación superior en el país. Fue hasta en 1978 que el sistema se diversificó con la fundación de la universidad José Cecilio del Valle. Lo perenne es el marco legal regido por la ley de educación superior de 1989, la cual organiza el sistema, integrado por instituciones públicas y privadas bajo la dirección y coordinación de la UNAH.

En Honduras únicamente el 17% de la población que egresa del nivel medio tiene acceso a la educación superior; descendiendo en 2018 del 21.4% al 18.3% en 2022. Esta situación se debe a lo poco atractivo que resulta el portafolio de carreras que ofrecen las instituciones públicas y de paso lo engorroso de sus procesos. La parte privada es menos exigente, pero desequilibra el ingreso económico, convirtiéndose en una limitante a considerar.

La demanda de carreras técnicas va en aumento, debido al auge que cobra la tecnología aplicada a la empresa moderna y funcional, ahí es donde se debe de visualizar y diseñar nuevas currículas universitarias, aquí radican los nichos de estudiantes que buscan carreras de poco tiempo y con empleabilidad inmediata.

Las recientes mociones de los diputados de nuestro Congreso Nacional, destacan la necesidad de crear nuevos centros educativos en el nivel superior, en departamentos donde no hay cobertura. Al menos el 30% del país se ve beneficiado con centros universitarios, teniendo una deserción muy significativa, en donde apenas tenemos un16% de graduados por cada 10,000 habitantes. Las mujeres reflejan un 54% de la matricula total.

Al 2025 las instituciones de nivel superior en Honduras aumentaron a 24, donde corresponde a 18 privadas y 6 públicas, diseminadas en todo el país, ofreciendo educación en modalidades virtuales, presenciales y mixta, las que se adaptan a las necesidades tecnológicas y de tiempo, incluyendo enfoques sincrónicos o en tiempo real y asincrónicos a su propio ritmo.

La educación superior en el país atraviesa la metamorfosis de encontrar la respuesta a la población que accede a este servicio y ofrecer la carrera idónea, certera y que resolverá la pregunta de ¿qué carrera escoger? y ¿cuál es la universidad que la brinda?

La respuesta inmediata está en escuchar a los jóvenes que egresan de educación media. Es distinto diseñar un plan de estudios desde un escritorio, donde deja volar la imaginación y fantasía, a conocer de manera pormenorizada la necesidad de un educando, quien busca la inmediatez, lo factible y lo que contribuirá a generar ingresos económicos sin estructuras complicadas. Debemos tener en cuenta que hemos atravesado ya varias décadas educativas y las personas evolucionan, urge de una actualización curricular no de un maquillaje en sus nombres.

La redundancia de clases en los planes de estudios, reflejan la necedad de querer imponer un tiempo y no un aprendizaje al estudiante. El siglo XXI se caracteriza por ser la etapa de la tecnología, se debe orientar en ofimática, inteligencia artificial, ciberseguridad, negocios electrónicos, robótica entre otras. No necesitas estudiar una carrera en sistemas para adquirir conocimientos de vanguardia.

Esperamos que en los próximos años la educación superior se libere del monopolio y sometimiento en la aprobación de planes de estudio y creer que solo una institución posee el privilegio del sometimiento. El pedagogo brasileño Paulo Freire era partidario de que “la educación debe ser libre”, tanto en su propuesta como en su práctica y aplicabilidad.


Las opiniones expresadas de los “columnistas” en los artículos de opinión, son de responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan la línea editorial de Diario El Mundo.

spot_imgspot_img

Nacionales

Noticias relacionadas