Tegucigalpa, Honduras.— Detrás de cada apagón hay una factura que no se ha podido pagar. El ministro de Energía, Eduardo Oviedo, reiteró este jueves que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) enfrenta una deuda cercana a los 100,000 millones de lempiras, equivalente a casi 4,000 millones de dólares, una cifra que obliga al Gobierno a buscar alternativas urgentes para evitar el colapso del suministro eléctrico.
Ante este escenario, Oviedo confirmó que el Ejecutivo ya inició gestiones para la emisión de bonos soberanos destinados al pago de generadores de energía, los principales acreedores de la estatal. «Estamos trabajando rápidamente y ya firmé el documento para solicitar bonos soberanos al Banco Central de Honduras (BCH), y la Secretaría de Finanzas para durante este año hacer pagos en el orden de 600 millones de dólares solo para pago de los generadores», afirmó el funcionario, en una declaración que busca transmitir acción frente a una crisis que lleva años acumulándose.
El ministro explicó que asumió de manera interina y ad honórem funciones dentro de la ENEE con el objetivo de realizar un diagnóstico de la estatal eléctrica y aplicar medidas duras de contención financiera y operativa. Un ejercicio que, según su versión, ha revelado desafíos estructurales que van más allá de la falta de liquidez.
«De 2,300 a 6,500 empleados en cuatro años»
Según detalló Oviedo, encontró una empresa con un crecimiento desmedido en su estructura de personal. «La ENEE tenía 2,300 empleados hace cuatro años y la encontré con 6,500 empleados«, señaló el ministro, al describir una expansión de la nómina que, a su juicio, no respondió a un aumento proporcional en la capacidad operativa de la institución.
Asimismo, aseguró que se tomaron decisiones para reducir gastos, entre ellas la devolución de 770 vehículos alquilados utilizados por el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas. Una medida de austeridad que busca liberar recursos para priorizar el pago de la generación eléctrica, el eslabón más crítico de la cadena.
El ministro también cuestionó el impacto de los subsidios energéticos sobre las finanzas de la estatal, indicando que el año pasado representaron alrededor de 4,000 millones de lempiras. De ese monto, 2,500 millones fueron absorbidos por el Estado en una empresa en rojo y 1,500 millones por el sector privado. Un esquema que, según explicó, requiere revisión para garantizar su sostenibilidad sin sacrificar la protección a los usuarios vulnerables.
Apagones y riesgo de racionamiento
En relación con la situación energética del país, Oviedo reconoció que actualmente existen apagones programados y advirtió que no se descartan racionamientos debido a diversos factores internos y externos, entre ellos el incremento en los precios de los combustibles y el aumento de la demanda energética por las altas temperaturas.
Para los hogares que enfrentan interrupciones diarias en el servicio, la expectativa es que las medidas anunciadas se traduzcan en una mejora tangible en la estabilidad del suministro; para el sector productivo, el desafío es planificar sus operaciones en un contexto de incertidumbre energética.
Mientras se definen los detalles de la emisión de bonos y se implementan las medidas de austeridad, el mensaje que queda en el aire es claro: la crisis eléctrica no se resuelve con parches, y cada decisión que se tome hoy deberá equilibrar la urgencia de pagar deudas con la necesidad de construir un sistema energético sostenible para el futuro. Porque al final, más allá de los miles de millones y los vehículos devueltos, lo que importa es que cada hondureño pueda contar con luz en su hogar sin que el apagón se convierta en una rutina que limite su calidad de vida.






