Nueva Jersey, Estados Unidos. – España volvió a una final del Mundial con una actuación de equipo grande. Sin necesitar la mejor versión de Lamine Yamal, la selección de Luis de la Fuente derrotó 2-0 a Francia y quedó a un partido de coserse la segunda estrella.
La Roja jugará la final en el MetLife, a la espera del ganador de la semifinal entre Inglaterra y Argentina, que se disputará este miércoles en Miami.
El triunfo español tuvo menos brillo individual que solidez colectiva. Fue una victoria construida desde el orden, la ocupación inteligente de los espacios, las ayudas constantes y una lectura táctica que desactivó casi por completo el enorme potencial ofensivo francés.
Desde la grada observaban símbolos de la generación campeona en Sudáfrica, como Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos y Xavi. Sobre el campo, otra camada española empezó a escribir su propio capítulo.
España llegó a esta semifinal como campeona de Europa y con una generación que ya no es promesa, sino realidad.
De la Fuente también tuvo su noche. El seleccionador supo adaptar el equipo durante el torneo, tomar decisiones difíciles y sostener su plan incluso dejando dos veces consecutivas a Pedri en el banquillo.
El partido se jugó como suelen jugarse estos cruces entre Francia y España: con poco margen para el error.
Y el primero lo cometió el equipo de Didier Deschamps al minuto 20, cuando Lamine Yamal apareció por primera vez con peso real en el área.
El joven atacante leyó mejor que Lucas Digne un balón profundo, ganó la posición con el cuerpo y recibió el contacto del defensor en la pierna.
Penalti.
Mikel Oyarzabal, casi siempre fiable, asumió el cobro y marcó el 1-0 al minuto 22, su quinto gol del torneo.
A partir de ahí, España manejó mejor el escenario.
Francia perdió por lesión a William Saliba, apenas inquietó con un disparo alto de Bradley Barcola y no encontró continuidad en sus figuras ofensivas.
Michael Olise no apareció, Ousmane Dembelé tuvo poca influencia y Kylian Mbappé casi nunca pudo correr con ventaja.
Cuando lo intentó, Unai Simón estuvo atento para cortar fuera del área un balón a la espalda de la zaga española.
La Roja pudo ampliar antes del descanso en una buena acción entre Lamine y Dani Olmo, pero Fabián Ruiz no logró rematar con claridad tras un oportuno corte de Dayot Upamecano.
El descanso no cambió el pulso del partido.
Deschamps intentó mover piezas con Manu Koné para ganar más balón y luego con Desiré Doué por Barcola, pero Francia siguió sin encontrar un plan claro.
España, en cambio, volvió a castigar una desatención defensiva.
Tras una magnífica pared de Dani Olmo, Pedro Porro quedó mano a mano ante Maignan y definió para el 2-0 antes de la hora de juego.
El gol dejó la semifinal muy cuesta arriba para Francia, más por sensaciones que por tiempo.
Mbappé entró algo más en juego por el repliegue español, pero nunca pareció cerca de cambiar el resultado.
La ocasión más clara llegó tras una mala salida de Unai Simón, que dejó a Doué con el balón y la portería abierta, pero el delantero del PSG remató al cuerpo del guardameta cuando este logró replegarse.
España no permitió mucho más.
De la Fuente repartió minutos y dio entrada a Ferran Torres, Mikel Merino, Pedri, Nico Williams y Marcos Llorente, mientras la grada acompañaba con olés una clasificación histórica.
Francia, sin plan ni garra para remontar, terminó frustrada. Incluso Mbappé dejó una imagen áspera con un codazo a Unai.
España silenció la fiesta nacional francesa, anuló a sus individualidades y confirmó que su fortaleza está en el grupo.
Ahora espera por Inglaterra o Argentina, con la posibilidad de levantar el domingo una segunda Copa del Mundo.












