Tegucigalpa, Honduras – El exgerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Manuel Arriaga Yacamán, alertó este miércoles que la institución estatal atraviesa una crisis “dramática” y “a punto de colapsar”, resultado de dos décadas de deterioro acumulado bajo sucesivas administraciones.
“En los últimos 20 años se ha venido agudizando el problema de la ENEE, año tras año y gobierno tras gobierno”, afirmó Arriaga, al insistir en que es hora de “poner un alto” a la degradación institucional mediante una reingeniería integral de la empresa.
Destacó que solo por reducción de pérdidas técnicas y comerciales, la ENEE pierde entre 12,000 y 13,000 millones de lempiras anuales, una cifra que “vuelve insostenibles sus finanzas” y afecta directamente la estabilidad macroeconómica del país.
“Eso no sólo golpea a la estatal eléctrica, sino que también al país. El problema hay que resolverlo integralmente”, subrayó.
Arriaga señaló que otro punto crítico es la deuda, incluyendo bonos que están próximos a vencer, y advirtió que el próximo gobierno heredará compromisos pendientes con generadores privados, lo que limitará su margen de maniobra financiera desde el primer día.
“El nuevo gobierno tendrá que tomar el toro por los cuernos. Si queremos que el país se desarrolle, tenemos que resolver el problema financiero de la ENEE para que se pueda invertir en generación, transmisión y distribución”, enfatizó.
El exfuncionario urgió a una transición coordinada entre el gobierno saliente y el entrante, encabezado por Nasry Asfura, para diagnosticar con precisión el estado real de la institución y diseñar un plan de rescate a largo plazo.
“Este problema no se va a resolver en cuatro años, pero sí se puede empezar a trabajar desde el 27 de enero”, afirmó, al convocar a todos los sectores —público, privado y técnico— a unirse para “sacar del bache a la institución”.
Recordó que, pese a las advertencias repetidas durante años, las soluciones han sido postergadas por intereses políticos y clientelares, lo que ha llevado a la ENEE al borde del colapso operativo y financiero.
Con el país enfrentando apagones recurrentes, tarifas eléctricas elevadas y baja competitividad industrial, la reforma de la ENEE emerge como uno de los desafíos más urgentes para la nueva administración que asumirá el poder en menos de tres semanas.












