Tegucigalpa, Honduras. – Lo que comenzó como una búsqueda de empleo terminó llevando al hondureño Wilson Noel Quintero Guzmán hasta una zona de combate y, posteriormente, a permanecer en Ucrania bajo condición legal de prisionero de guerra.
Quintero, exoficial del Ejército de Honduras con 11 años de trayectoria militar y formación en ingeniería militar y zapaduría, relató que después de retirarse de la institución en 2024 comenzó a buscar nuevas oportunidades laborales.
Fue entonces cuando encontró en Facebook un anuncio que ofrecía trabajo en la Federación Rusa con un salario que consideró atractivo.
Según su testimonio, difundido por el proyecto Camino a Casa, el anuncio lo llevó a contactar mediante WhatsApp a un intermediario latinoamericano, quien le indicó que debía costear su boleto aéreo y que posteriormente recibiría un reembolso.
Quintero llegó a Moscú en mayo, convencido de que trabajaría como guardia de seguridad. Sin embargo, aseguró que esa oferta nunca se concretó.
Un hombre ruso lo recogió en el aeropuerto y lo trasladó hasta un hotel que, según describió, funcionaba como una casa de seguridad. Allí se encontró con otros latinoamericanos y, de acuerdo con su versión, les retiraron sus documentos.
“Ya estando en Rusia todo cambia. Ahí le quitan todos los derechos a uno, le quitan su documentación, lo meten al búnker de un hotel y le dicen que pierde todos sus derechos y nada de lo que le dicen es verdad”, relató.
Contratos en ruso y traslado al frente
El hondureño afirmó que posteriormente los obligaron a firmar contratos escritos en ruso, sin posibilidad de traducirlos ni comprender plenamente las condiciones.
“Al final lo que hacen es meterlo a la guerra a la fuerza y lo hacen firmar un contrato el cual está en ruso y uno no entiende, simplemente tiene que firmar porque ya está ahí y la verdad uno no entiende nada de lo que es el contrato”, contó.
Más adelante fue trasladado hacia Bélgorod, una provincia fronteriza, donde aseguró que lo enviaron a posiciones de combate.
Quintero dijo que recibió un fusil, pero no entrenamiento táctico.
“Solamente le dan el fusil y sí, uno dispara nada más, pero no recibe ninguna táctica de combate ni nada, solamente dispara el fusil y nada más”, relató.
También aseguró que durante varios días enfrentó escasez de comida y agua, situación ante la cual recurrió a su experiencia militar para encontrar formas de sobrevivir.
Escape y llegada a posiciones ucranianas
La situación cambió cuando un compañero boliviano resultó herido. Quintero afirmó que los mandos rusos se negaron a trasladarlo para recibir atención médica.
Ante ello, contactó por radio a otros compañeros y juntos planearon abandonar la posición. Durante la huida, aseguró que recibieron disparos de los propios rusos.
“Cabe mencionar que en el momento en que nosotros escapamos, el comandante ruso ordenó dispararnos a nosotros, entonces nosotros tuvimos que defendernos contra los rusos y así pudimos escapar”, afirmó.
El grupo continuó a pie rumbo a posiciones ucranianas. Según contó, utilizaron teléfonos para orientarse y portaron una bandera blanca para identificarse.
Las fuerzas ucranianas los recibieron y los trasladaron a un lugar seguro. Quintero aseguró que allí finalmente recibió comida y agua, después de pasar varios días sin provisiones.
Actualmente permanece en Ucrania bajo condición legal de prisionero de guerra.
Su prioridad: volver a Honduras
En medio de su situación, el exmilitar hondureño dijo que su principal preocupación es regresar al país y reencontrarse con su hijo.
“Tengo un hijo, él es prácticamente mi responsabilidad, porque no tengo esposa”, expresó.
También envió un mensaje de tranquilidad a sus familiares, con quienes aseguró haber tenido muy poca comunicación desde que fue enviado al frente.
“Me encuentro bien, ya estoy en un país que es seguro y que no tienen por qué preocuparse, igual yo con ellos casi no he tenido comunicación, porque los rusos le quitan a uno la comunicación”, explicó.
Finalmente, Quintero lanzó una advertencia a quienes encuentran este tipo de ofertas laborales en redes sociales.
“Me gustaría dar un mensaje a todas las personas que no caigan en esa trampa, mejor que queden en sus países, o bueno, busquen otro destino, pero menos Rusia”, concluyó.













