Expresidente del BCIE plantea eliminar temporalmente el impuesto a combustibles

El economista advierte que Honduras enfrenta dos caminos: intervenir el precio del combustible ahora o dejar que la economía se ajuste con inflación persistente, tarifas más altas y tasas de interés elevadas.

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Tegucigalpa, Honduras. – Uno de los economistas con mayor conocimiento del sistema financiero centroamericano entró este lunes al debate sobre la crisis de combustibles en Honduras con una postura que va más lejos que la mayoría de las voces oficiales: el expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, planteó la eliminación temporal del impuesto a los combustibles como una medida necesaria y factible ante la escalada de precios derivada de la guerra en el Medio Oriente, argumentando que Honduras ya lo ha hecho antes y que todavía hay tiempo para actuar.

«Yo creería que sí es posible eliminar el impuesto a los combustibles temporalmente; ya se ha hecho en dos ocasiones previas. Todavía estamos a tiempo de revisar toda la política tributaria en este sector», afirmó Mossi, en una declaración que llega en el momento de mayor presión sobre el bolsillo de los hondureños, con 13 semanas consecutivas de alzas que han llevado el diésel a 128.42 lempiras, la gasolina súper a 134.07 lempiras y el queroseno a 138.98 lempiras por galón.

El economista trazó el paralelo histórico que respalda su propuesta: Honduras ya transitó por una crisis severa de hidrocarburos durante la invasión de Rusia a Ucrania, cuando la administración de la presidenta Xiomara Castro implementó subsidios y gestionó financiamiento externo para contener el impacto en las tarifas eléctricas y el transporte. La experiencia demuestra que el Estado tiene instrumentos para actuar cuando la voluntad política y el manejo fiscal lo permiten, señaló Mossi.

Dos caminos, dos Hondurases posibles

Uno de los aportes más valiosos del análisis del exjefe del BCIE es la claridad con que plantea las dos rutas que tiene el Gobierno ante esta crisis, sin eufemismos ni medias tintas. El primer camino es la intervención directa: atacar el precio del combustible para estabilizar el resto de la economía, absorbiendo el impacto fiscal que eso implica pero evitando que la escalada energética se propague como una ola inflacionaria sobre todos los bienes y servicios.

El segundo camino, que Mossi describe con una frialdad que debería generar alarma, es el ajuste inflacionario: dejar que la economía procese por sí misma los precios elevados de los carburantes, lo que derivaría inevitablemente en alzas a las tarifas de energía eléctrica —que ya subieron 10.49% desde el 1 de abril—, incrementos en los fletes y el transporte público, una inflación persistente que erosionaría el poder adquisitivo de los hogares hondureños y tasas de interés más altas que encarecerían el crédito para empresas y personas. Un escenario que los sectores más vulnerables del país no están en condiciones de absorber.

El impuesto dolarizado como doble golpe

Mossi también señaló uno de los elementos estructurales que agrava la crisis hondureña de manera particular: el impuesto a los combustibles está fijado en dólares, lo que significa que su costo no solo sube cuando sube el precio internacional del petróleo sino también cuando el lempira se deprecia frente al dólar.

Con el tipo de cambio ya en 26.68 lempiras por dólar y una depreciación interanual del 3.5%, el impuesto dolarizado se convierte en un doble golpe sobre el consumidor: el del mercado internacional y el de la pérdida de valor de la moneda nacional, dos presiones que se retroalimentan sin que el ciudadano común tenga herramientas para defenderse de ninguna de las dos.

La condición: prudencia en el presupuesto

Sin embargo, Mossi fue cuidadoso al condicionar cualquier medida de alivio a un requisito que el Gobierno Asfura deberá demostrar que puede cumplir: el manejo responsable de las finanzas públicas. El economista hizo un llamado explícito al Ejecutivo a actuar con «prudencia en el Presupuesto», identificando oportunidades concretas para recortar gastos y redirigir fondos hacia los programas de alivio que la crisis exige.

«Una de las medidas que yo llamaría al Gobierno es la prudencia en este Presupuesto, para ver de qué manera se recortan gastos y se redirigen fondos a estos programas de alivio», concluyó el exbanquero, subrayando que el control del gasto público es la condición sine qua non para financiar cualquier sacrificio fiscal en favor del bolsillo de los hondureños.

La propuesta de Mossi llega en la misma semana en que el diputado liberal Rashid Mejía anunció un proyecto de decreto para reducir temporalmente los impuestos a los carburantes, la vicepresidenta Mejía admitió que esa posibilidad «no se descarta» bajo condiciones excepcionales, y el sector de transporte de carga emplazó al Gobierno hasta el miércoles para llegar a un acuerdo sobre tarifas de flete o ir a paro nacional. Tres presiones convergentes que esta semana obligarán al Gobierno a definir con más claridad de lo que ha mostrado hasta ahora cuál de los dos caminos que plantea Mossi está dispuesto a tomar.

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