Tegucigalpa, Honduras. – La exviceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, señaló a las nuevas autoridades del gobierno que el tema de seguridad no debe ser tomado a la ligera, al tiempo que recriminó que en la administración que recién finalizó «no había sido claro» el manejo del sector.
«El manejo no había sido claro y la percepción de población y todas esas encuestas que nos ubican en el ramo de violencia, de una Policía corrupta en la percepción de las personas, no está alejada de la realidad«, indicó Villanueva, enfatizando que este tema tiene que ser prioridad del presidente Nasry Asfura.
La exfuncionaria señaló que «el hecho de que se estén dilatando los nombramientos» significa que es una «preocupación extrema», considerando que a más de tres días de asumir el poder, Asfura no ha nombrado al nuevo ministro de Seguridad ni al director de Policía Nacional, cargos estratégicos para la estabilidad del país.
Para Villanueva, en este momento la Policía Nacional debe ser un punto de foco directo de interés, que requiere de una investigación precisa «porque dentro de la institución hay una fuerte asociación con grupos delictivos» que se requieren depurar, advirtiendo sobre la infiltración del crimen organizado en las estructuras policiales.
«La Policía debiese de ser depurada y que las nuevas autoridades no deben estar ligadas a una cúpula como esta actual cúpula o como la anterior, siento yo que hay que hacer un análisis de tercera generaciones y desde luego esa depuración que aunque la Policía dice que le ha caído mal, que no les fue bien, que es una persecución amerita por los vínculos que hay activos con la criminalidad organizada que el presidente Asfura piense que no es descabellado que vuelva un militar allí», aseveró la exviceministra.
Villanueva agregó que un «simple civil» no haría ninguna diferencia, sugiriendo que se requiere un perfil con capacidad de reestructurar drásticamente la institución policial y romper redes de corrupción y complicidad con estructuras criminales que han penetrado la corporación.
La sugerencia de que un militar retorne a dirigir la Policía Nacional evoca el nombramiento del general Juan Manuel Aguilar Godoy quien asumió en junio 2023 después de la masacre de 46 reclusas en Támara, logrando reducir la violencia a casi 20 homicidios por cada 100 mil habitantes y anunciando su retiro por motivos de salud.
Las declaraciones de Villanueva coinciden con el momento en que el director saliente Aguilar anunció su retiro «próxima semana» por motivos de salud, generando expectativas sobre quién será designado para conducir la institución policial en un contexto de crisis de confianza ciudadana.
La exfuncionaria evidenció las tensiones dentro de la Policía sobre procesos de depuración, señalando que la corporación considera que «le ha caído mal» y que «es una persecución», resistencia institucional que dificulta reformas necesarias para romper vínculos con criminalidad organizada.
El llamado a nombrar autoridades de «tercera generación» desvinculadas de cúpulas «actuales» y «anteriores» sugiere que tanto la gestión de Castro como administraciones nacionalistas previas mantuvieron estructuras policiales comprometidas que requieren renovación completa para restablecer legitimidad institucional.
La percepción de Policía corrupta que Villanueva señala «no está alejada de la realidad» coincide con informes de organismos internacionales que ubican a Honduras entre países con mayores niveles de corrupción policial y vinculación de fuerzas del orden con narcotráfico y otras actividades ilícitas.
El reto para Asfura será encontrar un perfil que combine capacidad técnica, legitimidad ante la ciudadanía y fuerza para enfrentar resistencias internas de sectores policiales vinculados a criminalidad, sin que el nombramiento genere rechazo de gremios que históricamente han resistido reformas estructurales.


