Tegucigalpa.- Juan Jiménez Mayor, exvocero de la extinta Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), señaló este martes que el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández es «un atentado en la lucha contra la corrupción».
A través de sus redes sociales, Jiménez Mayor reflexionó que ningún país tiene derecho a entrometerse en asuntos internos y menos influir en las elecciones. «Ningún país tiene derecho a entrometerse en asuntos internos y menos influir en las elecciones.
En Honduras el indulto al expresidente Hernández es un atentado en la lucha contra la corrupción y las drogas. Cada vez más lejos de la sensatez», escribió.
Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de cárcel por narcotráfico en Estados Unidos, fue indultado por el presidente estadounidense Donald Trump. En ese orden, Hernández recobró la libertad este 1 de diciembre. Sin embargo, diversos sectores han rechazado el indulto ya que lo consideran como un premio a la corrupción y al narcotráfico.
En ese contexto, Alianza Américas, una red de más de 50 organizaciones en EEUU lideradas por migrantes de América Latina y el Caribe, rechazó este lunes el indulto otorgado por el Ejecutivo estadounidense al expresidente hondureño.
«El presidente parece considerar la administración de justicia no como un proceso institucional propio de los Estados Unidos de América, sino como algo sujeto a su voluntad personal», advirtieron las organizaciones.
Hernández llegó extraditado en abril de 2022 a Estados Unidos, donde en marzo de 2024 lo sentenciaron a 45 años de prisión por tres cargos de narcotráfico y armas, más cinco años de libertad vigilada y una multa de ocho millones de dólares.
La alianza acusa al mandatario estadounidense de recompensar «a sus amigos» y buscar condenas contra sus adversarios. El indulto se produjo poco antes de las elecciones del 30 de noviembre, en las que Trump también expresó su respaldo al candidato nacionalista Nasry Asfura y alertó que en Honduras «se intenta alterar el resultado», generando rechazo del gobierno hondureño que calificó la injerencia como un «golpe electoral».




