Tegucigalpa, Honduras. – La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) llamó a los países de Centroamérica a fortalecer sus reservas estratégicas de alimentos como una herramienta clave para proteger la seguridad alimentaria y nutricional frente al impacto previsto del fenómeno de El Niño.
El pronunciamiento se produjo pocos días después de que los ministros y ministras de Agricultura del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) declararan una alerta regional ante las proyecciones climáticas para el período 2026-2027.
Según las advertencias del CAC, el fenómeno podría provocar reducción de lluvias, mayor frecuencia de sequías y afectaciones a la producción agropecuaria, comprometiendo la disponibilidad y el acceso a alimentos en los países de la región.
El llamado de la FAO fue realizado durante un diálogo regional organizado junto con la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC), con participación de autoridades, especialistas y representantes de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
El encuentro permitió analizar el impacto previsto de El Niño y compartir experiencias sobre mecanismos de preparación y respuesta ante emergencias climáticas.
“La evidencia científica nos permite anticipar escenarios y prepararnos mejor para actuar frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. En este contexto, las reservas estratégicas de alimentos representan una herramienta fundamental para fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios y reducir el impacto sobre las poblaciones más vulnerables”, destacó el subdirector general y representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer.
El funcionario recordó que los eventos climáticos extremos están modificando los patrones de temperatura y precipitación, con un aumento de sequías, inundaciones, olas de calor e incendios forestales que afectan directamente la producción agrícola y los medios de vida rurales.
De acuerdo con la FAO, América Latina y el Caribe concentra el 22 % de las pérdidas mundiales ocasionadas por desastres climáticos en la agricultura, equivalentes a aproximadamente 713 mil millones de dólares entre 1991 y 2023.
Para el organismo, esos datos reflejan la necesidad de reforzar las medidas preventivas y los mecanismos de gestión del riesgo.
Durante el diálogo regional se destacó que las reservas estratégicas, particularmente de granos básicos, permiten anticiparse a escenarios de escasez, responder oportunamente durante emergencias, estabilizar mercados en períodos de alta volatilidad de precios y garantizar la continuidad de programas de protección social y asistencia alimentaria.
Entre las experiencias compartidas se mencionó el caso de Honduras, donde el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) adquiere maíz y frijol de productores nacionales para conformar reservas estratégicas.
Posteriormente, estos alimentos son distribuidos a través de BANASUPRO, permitiendo que hogares vulnerables accedan a productos básicos a precios justos.
También se resaltó la experiencia de Guatemala, donde la construcción de más de 433,000 silos metálicos familiares ha fortalecido la capacidad de almacenamiento de granos básicos.
Según lo expuesto, esta estrategia contribuye tanto a la seguridad alimentaria de las familias rurales como a la comercialización de excedentes agrícolas.
El intercambio regional también abordó iniciativas públicas de abastecimiento y comercialización que facilitan el acceso a alimentos saludables y asequibles.
Entre ellas figuran los mercados organizados por el Instituto Nacional de Estabilización de Precios (INESPRE) de República Dominicana y las agroferias del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) de Panamá, que benefician cada año a cientos de miles de familias mediante alimentos a precios accesibles.
Orellana Halkyer señaló que estos mecanismos también pueden convertirse en instrumentos para fortalecer la agricultura familiar, especialmente cuando incorporan esquemas de compras públicas a pequeños productores.
A su criterio, estas acciones favorecen la generación de ingresos, la inclusión productiva y el desarrollo económico de los territorios rurales.
El representante regional de la FAO reiteró que la cooperación entre países será determinante para enfrentar los riesgos asociados a El Niño.
Para ello, destacó la importancia del intercambio de información, la coordinación regional y el fortalecimiento de capacidades técnicas.
“La acción conjunta entre los países, bajo el liderazgo de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano y en articulación con la Red de Sistemas Públicos de Abastecimiento y Comercialización de Alimentos, permitirá avanzar hacia sistemas agroalimentarios más resilientes y preparados frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos”, señaló.
En el encuentro participaron también el secretario ejecutivo del CAC, David Martínez; el secretario ejecutivo del Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), Maximiliano Campos; el coordinador subregional de la FAO en Mesoamérica, Adoniram Sanches Peraci; la viceministra de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Guatemala, Dinorah Herrera; y el secretario ejecutivo del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en Centroamérica y República Dominicana (CEPREDENAC), Adherbal De La Rosa.
También asistieron representantes de otras instancias nacionales de los países del SICA.
Durante el espacio de diálogo, Adoniram Sanches resaltó la importancia de concentrar acciones en el Corredor Seco y zonas áridas de la región SICA, territorios altamente vulnerables a la variabilidad climática.
Algunas de estas acciones forman parte de la Iniciativa Mano de la Mano de la FAO, que busca combinar ciencia, innovación y financiamiento estratégico para anticiparse al riesgo climático.
La iniciativa ha desarrollado seis notas de inversión orientadas a la gestión sostenible de suelos, MiPymes digitales, investigación, gestión del riesgo agrícola, soluciones hídricas y fortalecimiento de mercados.
Estas propuestas conforman una cartera de inversiones diseñada para aumentar la resiliencia de los territorios más vulnerables frente a fenómenos como El Niño.
Además, las acciones se complementan con herramientas técnicas como el mapeo de suelos, la información territorial y la Zonificación Agrícola del Riesgo Climático (ZARC), que permiten orientar las inversiones hacia las zonas de mayor vulnerabilidad.
La FAO concluyó que fortalecer las reservas estratégicas, apoyar a la agricultura familiar y coordinar respuestas regionales será clave para proteger la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y la nutrición de millones de personas ante los crecientes impactos de la variabilidad y el cambio climático.












