Tegucigalpa, Honduras. – La exdiputada Fátima Mena llamó a la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso Nacional a acelerar la discusión de reformas electorales y evitar que el país llegue a nuevos procesos de votación con las mismas debilidades institucionales.
Mena sostuvo que Honduras necesita reformas serias y estructurales, no modificaciones superficiales que funcionen únicamente como “remiendos” al sistema actual.
A su criterio, cada proceso electoral ha terminado profundizando tensiones políticas, por lo que el país requiere reglas más claras, instituciones más independientes y mecanismos que generen mayor confianza ciudadana.
Entre las reformas prioritarias, la excongresista destacó la segunda vuelta electoral, una figura que, según dijo, ha sido demandada por distintos sectores sociales y se aplica en otros países de la región para fortalecer la legitimidad de los gobiernos.
Mena explicó que cuando una elección presidencial se define por un margen estrecho, el resultado puede dejar una sociedad altamente polarizada, con efectos directos sobre la gobernabilidad y la gobernanza.
“Es un tema que incomoda a muchos partidos políticos, pero que la ciudadanía demanda como una práctica que debe contemplarse para avanzar hacia una democracia más desarrollada”, afirmó.
La exdiputada también cuestionó la influencia partidaria en la integración de los órganos electorales.
Señaló que ningún partido político debería tener derecho a colocar directamente a sus representantes mediante decisiones políticas o “puestos de dedo”, al considerar que esa práctica ha contribuido a las crisis institucionales del sistema electoral hondureño.
Mena reconoció que desmontar estos mecanismos será un desafío, debido a los intereses políticos que existen alrededor de los órganos electorales.
Sin embargo, insistió en que Honduras debe avanzar hacia instituciones electorales con mayor independencia, transparencia y capacidad técnica.
Para la excongresista, las reformas deben orientarse a construir un sistema que fortalezca la democracia y evite que cada elección se convierta en un nuevo foco de conflictividad política.













