Caracas, Venezuela. – El presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron capturados por fuerzas estadounidenses durante la madrugada del 3 de enero de 2026 en Caracas.
La operación, denominada «Resolución Absoluta», incluyó ataques aéreos y transporte inmediato a tribunales federales en Nueva York, generando protestas y confusión en distintos barrios de la capital.
El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, aseguró que Maduro posee inmunidad por su cargo conforme a la Constitución y el derecho internacional, lo que impediría su arresto o juicio por tribunales extranjeros.
Saab solicitó además fe de vida del presidente y su esposa. El debate sobre la captura gira en torno a la inmunidad de jefes de Estado, protegida por normas internacionales. Esta protección puede no ser absoluta en casos de delitos transnacionales, como narcotráfico o terrorismo.
Estados Unidos argumenta que la operación responde a órdenes judiciales por presuntos delitos extraterritoriales, interpretación rechazada por varios países.
Tras la captura, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, mientras que Maduro sigue siendo reconocido como presidente legítimo por el gobierno chavista. Tras ello, se registraron disparos y confusión cerca del Palacio de Miraflores, aunque autoridades minimizaron los hechos.
Países como China, Brasil y Sudáfrica condenaron la operación. Mientras que la ONU expresó preocupación por la estabilidad regional, y la OEA convocó sesiones extraordinarias. Los escenarios incluyen juicio prolongado en Estados Unidos, presión diplomática y tensiones internas en Venezuela.
La operación militar estadounidense marca un precedente sin antecedentes en las relaciones internacionales contemporáneas, al ejecutar la captura de un jefe de Estado en ejercicio dentro de su territorio nacional.
La denominación «Resolución Absoluta» sugiere una planificación meticulosa y coordinación entre múltiples agencias de seguridad estadounidenses para garantizar el éxito de la misión.
El transporte inmediato a Nueva York indica que Estados Unidos había preparado previamente los procedimientos judiciales y logísticos necesarios para procesar a Maduro en el sistema judicial federal.
La simultaneidad de la captura de Cilia Flores amplifica las implicaciones políticas y diplomáticas del operativo, involucrando a la primera dama en el proceso judicial.
La asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada plantea interrogantes sobre la continuidad del gobierno chavista y la legitimidad de las decisiones tomadas en ausencia del presidente titular.
Los disparos cerca del Palacio de Miraflores evidencian tensiones internas y posible resistencia de sectores militares o civiles a la nueva situación.
Las condenas internacionales de China, Brasil y Sudáfrica configuran un bloque de oposición a la acción estadounidense, mientras que la convocatoria de sesiones extraordinarias en organismos multilaterales anticipa debates intensos sobre soberanía nacional y jurisdicción internacional. La crisis generada trasciende las fronteras venezolanas y amenaza la estabilidad geopolítica regional.




