Tegucigalpa, Honduras. – El ministro de Finanzas, Emilio Hércules, reconoció este sábado con una claridad inusual en los funcionarios públicos que el Estado hondureño no tiene capacidad propia para cubrir la deuda de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE): los fondos nacionales son insuficientes y el rescate de la institución más endeudada del sector público requerirá financiamiento externo e interno, aunque con la condición de no comprometer al país con obligaciones que no pueda pagar.
«Los hondureños producimos los impuestos, unos 240 mil millones de lempiras y el presupuesto es de 444 mil millones, por lo que habrá que buscar financiamiento externo e interno, pero debemos actuar con responsabilidad fiscal y no vamos a comprometer al país con cobros que no podamos pagar», declaró el funcionario, en una ecuación que expone la brecha entre lo que Honduras recauda y lo que necesita para sostener el gasto público, con la ENEE como el factor que más distorsiona esa aritmética.
Hércules reiteró que el déficit de la estatal eléctrica es el «principal agujero en las finanzas del país», con pasivos que según datos publicados esta semana superan los 118,000 millones de lempiras acumulados a marzo de 2026, en una deuda que incluye obligaciones pendientes con los generadores de energía que el ministro identificó como una de las prioridades a resolver para estabilizar el funcionamiento de la empresa.
El funcionario también advirtió sobre un factor externo que complicará aún más el cuadro energético en los próximos meses: la llegada del Fenómeno El Niño provocará un prolongado período de sequía y altas temperaturas que implicará una mayor demanda de energía precisamente cuando las represas hidroeléctricas del país operarán con niveles reducidos, en un escenario que el alcalde del Distrito Central ya anticipó esta semana al advertir que las represas Los Laureles y Concepción están por debajo del 50% de su capacidad.
Ante ese panorama, Hércules hizo un llamado que va más allá de las instituciones: pidió a la ciudadanía apoyar a la ENEE y tratar su situación como un «tema de nación» que afecta a todos los hondureños, en un reconocimiento de que el rescate de la empresa eléctrica no es un problema técnico ni financiero que el Gobierno pueda resolver solo sino un desafío colectivo que requiere el compromiso de todos los sectores del país, desde los grandes consumidores industriales hasta los hogares que reciben la factura eléctrica cada mes con cifras que no dejan de crecer.






