Tegucigalpa, Honduras. – Las Fuerzas Armadas ingresaron a la medianoche de este martes a las instalaciones del Congreso Nacional e iniciaron el proceso de recuperación del edificio legislativo, desmontando las vallas que Luis Redondo había ordenado soldar en un aparente intento de obstaculizar la transición democrática.
Miembros militares pueden observarse despejando el área e iniciando el proceso de recuperación del edificio del Congreso Nacional, así como de las zonas aledañas que habían sido cercadas por orden de Redondo, según confirmaron los propios trabajadores que colocaron las barreras metálicas.
A la medianoche de este martes los militares iniciaron el trabajo quitando las vallas que incluso cercaban la plaza y la iglesia La Merced, espacios públicos cuyo acceso también el presidente saliente del Legislativo mantuvo en precario, violentando el derecho ciudadano al libre tránsito en áreas de uso común.
La acción de las Fuerzas Armadas cumple con el compromiso anunciado días atrás por el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Héctor Valerio Ardón, quien garantizó que la institución castrense tomaría posesión del hemiciclo para asegurar la alternabilidad en el poder y el desarrollo ordenado del proceso de instalación de las nuevas autoridades legislativas.
El desmantelamiento de las vallas soldadas marca el fin del intento de Redondo de mantener el control físico del Congreso Nacional en sus últimas horas como presidente del Legislativo, luego de haber sido rechazado por el electorado de Cortés en su aspiración de reelección como diputado.
Este martes los nuevos congresistas están convocados por el CNE para retirar las credenciales que les acreditan como legisladores, proceso que se llevará a cabo a partir de las 9:00 de la mañana en el Salón de Prensa del órgano electoral, con la condición de que la entrega será únicamente personal con presentación de DNI.
Mañana miércoles a las 10 de la mañana los legisladores electos participarán en la instalación de la junta provisional del nuevo Congreso Nacional de Honduras, marcando el inicio formal del proceso para una nueva institucionalidad legislativa que busca dejar atrás los «madrugones», la improvisación y las decisiones unilaterales que caracterizaron la gestión saliente.
El Partido Nacional y el Partido Liberal lograron un acuerdo político que contempla una agenda legislativa de ocho ejes estratégicos, aunque aún continúan las conversaciones para definir la conformación definitiva de la junta directiva que presidirá el Legislativo durante el período 2026-2030.
La recuperación del Congreso Nacional por parte de las Fuerzas Armadas garantiza que el proceso de instalación de la junta provisional se desarrolle en un ambiente de orden y seguridad, alejando los temores de que colectivos del partido Libertad y Refundación pudieran intentar tomarse las instalaciones, como había sido denunciado por diputados electos de la oposición.
El control militar del hemiciclo se mantendrá hasta asegurar la completa transición hacia las nuevas autoridades legislativas, proceso que culminará el 23 de enero con la elección de la junta directiva en propiedad, el 25 de enero con el inicio de sesiones legislativas, y finalmente el 27 de enero con la toma de posesión del presidente electo Nasry Asfura.
La imagen de efectivos militares desmontando las vallas que Redondo ordenó soldar simboliza el fin de una era marcada por el autoritarismo legislativo y el inicio de una nueva etapa que, según los acuerdos del bipartidismo, estará basada en el diálogo, los consensos y la construcción de una agenda orientada al desarrollo del país.



