Tegucigalpa – Ante el incremento sostenido de enfermedades respiratorias altamente contagiosas que afectan a toda la población hondureña, el Gobierno ordenó este miércoles que todas las dependencias del sector público pasen a la modalidad de teletrabajo durante los días jueves 24 y viernes 25 de julio. La Secretaría de Estado en los Despachos de Gobernación, Justicia y Descentralización comunicó la medida preventiva atendiendo recomendaciones específicas de la Secretaría de Salud, aunque sin proporcionar cifras exactas sobre el aumento de casos que motivó la decisión.
La orden gubernamental abarca todas las Dependencias del Gobierno Central, Instituciones Descentralizadas y Desconcentradas, incluyendo aquellas sujetas a regímenes especiales como el Banco Central de Honduras y la Comisión Nacional de Bancos y Seguros. El comunicado oficial especifica que los titulares de cada institución conservan la potestad de determinar un equipo mínimo con presencia física en cada dependencia, permitiendo flexibilidad operativa según las necesidades específicas de cada entidad.
La medida se justifica por el «acelerado y sostenido incremento de enfermedades respiratorias altamente contagiosas» que incluyen el SARS-COVID-19, el Virus Sincitial Respiratorio, la Influenza y el resfriado común, las cuales «están impactando diversos sectores de la sociedad» y ponen «en riesgo la salud y la vida de los hondureños». Esta situación, según el comunicado gubernamental, obliga al país «a adoptar medidas que limiten el normal funcionamiento de nuestras actividades» como estrategia preventiva.
El contexto epidemiológico que sustenta esta decisión se clarifica con los recientes anuncios de la Secretaría de Salud sobre la circulación de una nueva subvariante del COVID-19 en territorio hondureño. El doctor Lorenzo Pavón, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, confirmó el lunes pasado la presencia del linaje XFG de la variante Ómicron, también conocido popularmente como «Frankenstein» o «Stratus», que representa actualmente el 36% de las muestras analizadas a nivel nacional.
«Hemos confirmado, por medio del Laboratorio Nacional de Vigilancia de la Salud, que la variante predominante sigue siendo Ómicron; sin embargo, también hemos identificado un nuevo sublinaje, el XFG, que representa el 36% de las muestras analizadas», explicó Pavón en conferencia de prensa. La subvariante XFG es una recombinación genética de dos sublinajes anteriores del virus SARS-CoV-2 (LF.7 y LP.8.1.2), lo que significa que surgió a partir de la mezcla de material genético de otras variantes de Ómicron, de ahí su apodo de «Frankenstein».
Según el funcionario de salud, esta subvariante probablemente ingresó al país a través de un caso importado y fue detectada entre las semanas epidemiológicas 27 y 28, correspondientes al período del 29 de junio al 12 de julio, fechas que coinciden con el aumento de casos reportado por las autoridades sanitarias. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a XFG como una «variante bajo vigilancia», no la considera de alta preocupación ya que no hay evidencias de que genere una enfermedad más severa, y las vacunas actuales siguen siendo efectivas para prevenir cuadros graves y hospitalizaciones.
Los datos oficiales revelan que Honduras registra 343 contagios confirmados de COVID-19 y dos fallecimientos por complicaciones de la enfermedad en lo que va del año 2025. Además de la subvariante XFG, en el país circulan otras cepas de Ómicron bajo vigilancia de la OMS, como las subvariantes JN.2.5, LP.8.1 y LP.8.1, que representan el 21% de los casos (7% cada una), así como otras cuatro subvariantes de interés: PC.3.1 (14% de casos), JN.1.16.1 (7%), LF.7 (7%) y LF.7.7.2 (14%).
Como parte de la familia Ómicron, la subvariante XFG se caracteriza por su alta transmisibilidad, aunque generalmente con síntomas más leves que variantes anteriores como Delta. Los síntomas típicos incluyen fiebre, dolor de garganta, tos seca, fatiga, congestión nasal, dolor muscular y, según reportes internacionales, puede provocar ronquera o pérdida de voz como síntoma distintivo. Esta característica ha sido observada particularmente en Brasil, donde la subvariante ya predomina en algunas regiones, representando hasta el 62% de los casos analizados en Río de Janeiro.
La medida de teletrabajo contempla excepciones específicas para garantizar la continuidad de servicios esenciales. Quedan exentas las instituciones vinculadas a seguridad, emergencias en atención médico-hospitalaria, y las «oficinas de atención al ciudadano» existentes en cada Secretaría de Estado. También se exceptúan aquellas dependencias que, en base a calendarización previa, debían atender citas o emitir documentos urgentes en estas fechas, las cuales mantendrán sus horarios habituales de funcionamiento.
Paralelamente a la implementación del teletrabajo, el gobierno emitió recomendaciones específicas para la población en general como parte de una estrategia integral de prevención. Las autoridades instaron a retomar el uso de mascarillas en edificios y espacios públicos cerrados, mantener el lavado frecuente de manos o uso de desinfectantes, evitar concentraciones masivas en espacios reducidos, y acudir a centros de salud en casos de presentar cuadros sintomáticos de enfermedades respiratorias.
El doctor Pavón enfatizó especialmente la importancia del uso de mascarillas «en lugares cerrados como bancos, supermercados y hospitales» como medida fundamental para evitar contagios. Asimismo, advirtió que las personas con enfermedades de base deben reforzar las medidas de bioseguridad para proteger su salud y completar o iniciar su esquema de vacunación contra el COVID-19, especialmente considerando que las personas con condiciones preexistentes mantienen mayor riesgo de complicaciones.
Esta implementación temporal de teletrabajo representa un retorno a medidas que fueron ampliamente utilizadas durante los picos más críticos de la pandemia de COVID-19, demostrando que las autoridades mantienen protocolos de respuesta rápida ante incrementos en la transmisión de enfermedades respiratorias. La decisión de limitar la medida a solo dos días laborales sugiere un enfoque cauteloso que busca equilibrar la protección sanitaria con la continuidad de las operaciones gubernamentales.
El timing de la medida resulta significativo al producirse en pleno período electoral, cuando las actividades gubernamentales y la atención ciudadana cobran particular relevancia. Sin embargo, las autoridades priorizaron las consideraciones sanitarias sobre las operativas, estableciendo un precedente sobre la gestión de riesgos de salud pública en contextos políticos sensibles.
La ausencia de datos específicos sobre el incremento de casos en el comunicado gubernamental ha generado expectativas sobre la transparencia informativa del gobierno en el manejo de la situación epidemiológica. Mientras que las autoridades de salud han proporcionado información técnica detallada sobre la circulación de subvariantes, el comunicado de Gobernación se limitó a referencias genéricas sobre el «acelerado y sostenido incremento» sin cuantificar la magnitud del problema.













