Tegucigalpa, M.D.C., Honduras. — Este jueves 19 de febrero de 2026 quedó oficialmente instalada la Comisión de Negociación del Salario Mínimo 2026, integrada por representantes del Gobierno, el sector obrero y la empresa privada, con la responsabilidad de discutir y acordar el ajuste salarial que regirá para los trabajadores del país durante el año en curso.
La juramentación marcó el inicio formal de este proceso tripartito, y ya se anunció que las primeras mesas de diálogo y análisis técnico comenzarán el próximo miércoles, donde se evaluarán las condiciones económicas actuales de Honduras para llegar a un acuerdo que impacte positivamente en sectores clave como agricultura, industria, comercio y mecánica, entre otros.
Por el sector gobierno integran la comisión: Fernando Puerto Castro, Daniel Discua, Lourdes Salinas, María Martínez, Fausto Molina y Tania Guardiola.
El sector obrero está representado por: Felipe Ramírez Suazo, Josué Orellana, Constantino López, Humberto Lara, Verónica Morazán y Tomás Membreño.
Mientras que la empresa privada participa con: Fernando García, Paola Díaz, Manuel Hernández, Vera Aguilar, Nora Smith y Gerardo Guillén.
La Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) se refirió al tema destacando que se trata de un “espacio de diálogo” fundamental donde las tres partes buscan definir ajustes salariales de manera consensuada.
“Se instaló oficialmente la Mesa Tripartita para la revisión del Salario Mínimo 2026 en Honduras, un espacio de diálogo en el que participan el Gobierno, el sector obrero y la empresa privada, con el objetivo de analizar y definir los ajustes salariales que impactarán a sectores estratégicos”, indicaron desde la CCIT.
Además, resaltaron la participación de su directora ejecutiva, la abogada Paola Díaz, quien representa y defiende los intereses del sector empresarial en este proceso clave para el país, reafirmando el compromiso institucional de contribuir a un acuerdo equilibrado.
Con las mesas de diálogo ya en marcha, todas las partes coincidieron en la necesidad de considerar la realidad económica nacional para que el nuevo salario mínimo sea viable tanto para los trabajadores como para los empleadores, buscando un balance que impulse el empleo y el bienestar general en Honduras.













