Tegucigalpa, Honduras. – Las condiciones bajo las cuales operan empresas de origen chino en Honduras volvieron a generar cuestionamientos desde el sector de la micro y pequeña empresa, esta vez por supuestas ventajas fiscales que, según el presidente de Gremipe, Victorino Carranza, estarían creando una competencia desigual.
Carranza afirmó este viernes, durante su participación en un foro televisivo, que empresarios chinos instalados en el país estarían recibiendo beneficios que los comerciantes hondureños no poseen.
“Y en este momento estamos plenamente seguros de que nuestros hermanos chinos no están pagando impuestos por importaciones, impuestos sobre la venta, impuestos sobre la renta, impuestos sobre servicios”, denunció el dirigente empresarial.
El señalamiento corresponde a Carranza. En la información proporcionada no se detalla documentación tributaria que demuestre que esos beneficios sean aplicables de manera general a las empresas chinas que operan en Honduras.
Para el presidente del Gremio de la Micro y Pequeña Empresa (Gremipe), la diferencia de condiciones coloca al empresario nacional en desventaja, particularmente porque el sector enfrenta además dificultades para acceder a financiamiento en condiciones favorables.
“No estamos siendo tratados como merecemos”, expresó Carranza al reclamar condiciones similares para competir dentro del mercado hondureño.
La discusión sobre estos negocios ya había llegado al Congreso Nacional. El pasado 26 de mayo, la Cámara Legislativa aprobó con 81 votos de 117 diputados presentes una moción para supervisar las operaciones de comercios de origen chino y verificar el cumplimiento de obligaciones tributarias, comerciales y migratorias.
La iniciativa fue presentada por el diputado Mario Pérez y contempla revisar aspectos como el pago de impuestos, la legalidad y origen de las importaciones, la situación migratoria del personal y posibles movimientos de divisas.
Hasta ahora no se ha precisado oficialmente cuántos establecimientos de origen chino funcionan en Honduras, mientras su presencia comercial se ha hecho más visible en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Carranza insistió en que su cuestionamiento se centra en las condiciones bajo las cuales compiten los negocios. A su juicio, no puede existir una competencia equilibrada si los micro y pequeños empresarios nacionales deben asumir obligaciones tributarias y, al mismo tiempo, enfrentan dificultades para obtener crédito blando, mientras sus competidores extranjeros —según su denuncia— gozan de beneficios fiscales.













