Tegucigalpa, Honduras.— La titular del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, señaló este domingo que hay funcionarios que dicen «verdades a medias» sobre el proceso de elecciones generales, respondiendo directamente a la denuncia de su compañero consejero Marlon Ochoa sobre la limitación del escrutinio especial al 5.6% de la totalidad de las actas electorales.
Mediante su cuenta de red social «X», Hall se refirió específicamente a la denuncia de Ochoa que criticó que «solo se someterá el 5.6% de la totalidad de las actas» al escrutinio especial, aclarando que la decisión del pleno del CNE fue diferente a lo planteado por el representante de Libre en sus declaraciones públicas.
Hall contestó que «lo que se decidió en el pleno del CNE fue iniciar el escrutinio especial de oficio con 1,081 maletas del nivel electivo presidencial», precisando que esta cifra representa únicamente el inicio del proceso de revisión y no la totalidad de actas que serán sometidas a escrutinio especial durante las diferentes etapas del proceso.
«Nadie dijo que serían las únicas que irían a escrutinio especial en ese nivel electivo», esclareció la consejera, desmintiendo la interpretación de Ochoa sobre la limitación definitiva del proceso de revisión a las actas inicialmente seleccionadas por el órgano electoral para comenzar el recuento detallado.
La presidenta del CNE añadió que «ni siquiera se habló aún de las solicitudes de escrutinios especiales cuyo plazo de presentación vence mañana; ni se han hecho los análisis de lo que corresponde conforme a Ley, en las impugnaciones ya presentadas», indicando que el proceso de escrutinio especial se expandirá conforme se analicen las solicitudes adicionales y las impugnaciones pendientes.
Hall señaló directamente que «el consejero Ochoa solo dice verdades a medias, demora el proceso, desinforman y atacan a dos mujeres que son autoridades electorales», acusando al representante de Libre de obstaculizar deliberadamente el desarrollo del escrutinio especial mientras genera desinformación sobre el alcance real del proceso de revisión.
La presidenta del CNE cuestionó: «¿Es que acaso no se dan cuenta que el mundo los está viendo y que la historia pondrá a cada uno en su lugar?», apelando a la responsabilidad histórica de los funcionarios electorales ante la supervisión internacional y el juicio de la posteridad sobre su desempeño durante la crisis electoral.
Las declaraciones de Hall evidencian la profundización de las divisiones internas en el CNE, donde la mayoría conformada por ella y Cossette López enfrenta la resistencia sistemática de Ochoa, quien mantiene su negativa a formalizar por escrito su voto para autorizar el escrutinio especial que permanece paralizado desde el domingo.
La aclaración sobre el carácter inicial del escrutinio de 1,081 actas sugiere que el proceso podría expandirse significativamente una vez que se analicen las solicitudes adicionales y las impugnaciones presentadas por los partidos políticos, potencialmente abarcando un porcentaje mayor de actas que el inicialmente criticado por Ochoa.
La referencia de Hall a los ataques contra «dos mujeres que son autoridades electorales» subraya la dimensión de género en el conflicto institucional, donde las consejeras mayoritarias enfrentan no solo resistencia política sino también cuestionamientos que podrían tener componentes discriminatorios en su formulación y expresión pública.
El llamado a la responsabilidad histórica refleja la conciencia de Hall sobre la trascendencia del momento electoral y la necesidad de que los funcionarios del CNE actúen con perspectiva institucional antes que partidaria, considerando el impacto de sus decisiones en la legitimidad democrática de Honduras.
La disputa entre Hall y Ochoa sobre el alcance del escrutinio especial evidencia las diferentes interpretaciones sobre los procedimientos electorales y la extensión de la revisión necesaria para garantizar la transparencia del proceso, mientras el país aguarda la resolución de una contienda presidencial que mantiene en suspenso la transición democrática.
Las acusaciones cruzadas entre los consejeros del CNE reflejan la polarización política que atraviesa las instituciones electorales, complicando la búsqueda de consensos técnicos necesarios para completar el proceso de escrutinio y certificación de resultados que determine oficialmente al próximo presidente de Honduras.




