Tegucigalpa, Honduras.— La consejera presidenta del CNE, Ana Paola Hall, denunció amenazas de muerte contra ella y su hija durante el proceso electoral, rechazando cuestionamientos sobre sus afinidades políticas mientras se prepara para dirigir el escrutinio especial que definirá oficialmente al próximo presidente.
«Durante años se ha tenido que soportar ataques que hace meses han llegado al nivel de amenazas de muerte contra mí y contra mi hija», escribió Hall en su cuenta de X, exponiendo la presión que enfrenta la máxima autoridad electoral en momentos críticos de la transición democrática.
La funcionaria denunció «rumores de falsas afinidades políticas y chismes de pasillo odiosos inventándome incluso historias personales ridículas», defendiendo su independencia institucional ante señalamientos que buscan cuestionar su imparcialidad en el proceso electoral.
Hall reafirmó su identidad política declarando que «mi liberalismo es de familia, de cuna y de convicción», cuestionando las intenciones de quienes «pretenden inventar dudas al respecto, justamente en este momento» cuando el CNE debe completar la declaratoria oficial de resultados.
«A pesar de lo que hagan, no me distraeré de mis responsabilidades y actuaré de la forma decente y honesta que siempre he hecho. ¡Yo no tengo precio!», externó la consejera presidenta, rechazando cualquier intento de presión o corrupción sobre su gestión electoral.
La funcionaria pidió a sus colaboradores «no hacer caso de esos rumores que pretenden mancharlos», prometiendo que «la historia les hará justicia» y comprometiéndose a luchar para que así sea, defendiendo la integridad de su equipo técnico.
Hall concluyó con determinación: «¡Con fuerza, disciplina y amor de país, juntos terminaremos las Elecciones Generales 2025; tal como hace años repito: lo haremos llueva, truene o relampaguee!», reafirmando su compromiso institucional pese a las presiones.
Las amenazas contra Hall se producen mientras Libre mantiene su estrategia de obstaculización a través del consejero Marlon Ochoa, quien prometió no firmar la declaratoria, generando tensión institucional que podría trasladar la decisión al Congreso Nacional.
La denuncia de la consejera presidenta expone el clima de polarización y presión que enfrenta el CNE para completar su función constitucional, mientras sectores políticos cuestionan la legitimidad del proceso que confirmará el triunfo de Nasry Asfura el próximo 27 de enero.




