Tegucigalpa, Honduras. – Este 22 de marzo, fecha en que las Naciones Unidas conmemoran desde 1993 el Día Mundial del Agua para concienciar sobre la importancia del agua dulce y su gestión sostenible, Honduras lo vive de una manera muy particular: no con celebraciones, sino con alertas de racionamiento que anticipan uno de los veranos más difíciles para la capital en los últimos años.
Las dos represas que abastecen de agua a Tegucigalpa llegan a esta fecha con niveles que generan preocupación. La represa Concepción, la más grande de las dos, registra un almacenamiento del 56.69%, equivalente a 1,147.09 metros sobre el nivel del mar, mientras que Los Laureles alcanza apenas el 52% de su capacidad, cifras que resultan insuficientes ante la magnitud del verano que se avecina.
El gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, fue directo al evaluar el escenario: «Este será un verano difícil para todos los ciudadanos de la capital. Tenemos que ahorrar agua, es un líquido valioso y necesitamos el apoyo de toda la población».
El funcionario explicó que actualmente el servicio opera con racionamientos cada tres días, pero advirtió que de no mejorar las condiciones climáticas, la distribución podría extenderse a cada cinco días, un golpe significativo para miles de familias capitalinas que ya resienten la escasez del recurso.
El panorama se agrava ante las proyecciones climáticas que indican que las primeras lluvias no llegarían sino hasta finales de junio, dejando a la ciudad expuesta a meses de presión sobre el suministro sin posibilidad de recarga natural en sus embalses. En este Día Mundial del Agua, la realidad hondureña recuerda que el acceso al vital líquido sigue siendo uno de los desafíos más urgentes e inmediatos que enfrenta el país.












