Tegucigalpa, Honduras. – La figura más polémica del narcotráfico hondureño del siglo XX recibió su último adiós en la capital. Juan Ramón Matta Ballesteros, fallecido el 30 de octubre a los 80 años en una prisión federal estadounidense, fue sepultado este domingo en el cementerio Jardines de Paz Suyapa, tras una misa de cuerpo presente en la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa.
Sus restos llegaron al país el viernes por el aeropuerto Palmerola, en Comayagua, y fueron trasladados a la funeraria La Auxiliadora, en el bulevar Suyapa, donde familiares y allegados velaron su cuerpo en privado.
Matta Ballesteros pasó 37 años tras las rejas en Estados Unidos, condenado por su rol en el tráfico de cocaína hacia el país norteamericano durante los años 80.
Pero su nombre trascendió las fronteras no solo por su imperio criminal, sino por una de las fugas más espectaculares de la historia penitenciaria latinoamericana: en 1983, escapó de la Cárcel Modelo de Bogotá, en Colombia, en un operativo que hasta hoy alimenta leyendas urbanas.
Considerado uno de los primeros capos de Centroamérica, su figura encarna una época oscura en la que el narcotráfico se entrelazó con la política, la violencia y la corrupción en la región.
Su entierro, discreto y sin alardes públicos, contrasta con la magnitud de su pasado. Pero para muchos, el regreso de sus restos a Honduras cierra un capítulo que, aunque sepultado, sigue vivo en la memoria colectiva del país.




