Tegucigalpa, Honduras. – Un masivo operativo de seguridad con más de 2.000 efectivos militares custodia desde este sábado las instalaciones del Congreso Nacional hondureño, donde mañana se instalará la nueva legislatura para el período 2026-2030 en un clima de máxima tensión política.
El despliegue de fuerzas armadas y policiales fuertemente armadas alrededor del Poder Legislativo responde a las crecientes fricciones con el Partido Libertad y Refundación (Libre), la agrupación oficialista saliente que se niega a reconocer los resultados electorales del 30 de noviembre pasado.
La formación de izquierda, que hasta ahora controla el Ejecutivo, ha denunciado fraude electoral e injerencia estadounidense en los comicios, donde su candidata Rixi Moncada quedó relegada al tercer puesto tras un recuento marcado por irregularidades técnicas y demoras que retrasaron la proclamación oficial hasta el 24 de diciembre.
La controversia se intensificó cuando el presidente Donald Trump intervino públicamente días antes de las elecciones para respaldar a Nasry ‘Tito’ Asfura, candidato del opositor Partido Nacional, calificando de comunista a la aspirante gubernamental.
Según analistas políticos, esta intervención presidencial pudo inclinar la balanza electoral hacia Asfura, quien finalmente resultó vencedor por un margen estrecho.
La crisis política escaló dramáticamente el pasado 8 de enero cuando la diputada electa Gladis Aurora López, del Partido Nacional, sufrió un atentado con explosivos minutos antes de una sesión parlamentaria. El artefacto le causó heridas en la espalda y cabeza, requiriendo hospitalización inmediata en la capital hondureña.
El ataque ocurrió en el contexto de una sesión convocada por el presidente saliente del Legislativo, Luis Redondo, a la que supuestamente se impidió el acceso a más de 70 diputados opositores, según denunciaron los afectados.
Durante este sábado, las fuerzas de seguridad continuaron con los preparativos finales, realizando ensayos de los protocolos ceremoniales, controles de tráfico y supervisando las tareas de mantenimiento del edificio parlamentario. El portavoz militar Mario Rivera confirmó la participación de efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea en el operativo.
La nueva legislatura estará compuesta por 128 diputados y será encabezada por una junta directiva controlada por el conservador Partido Nacional, elegida el viernes pasado bajo similares medidas de seguridad extraordinarias.
El clima de tensión se mantendrá hasta el próximo martes 27 de enero, cuando se celebre en el mismo recinto la investidura presidencial de Nasry Asfura. La ceremonia se realizará sin la presencia de mandatarios extranjeros, oficialmente por razones de «austeridad», aunque la decisión podría reflejar el aislamiento diplomático derivado de la crisis política interna.
La situación hondureña evidencia una polarización extrema entre el oficialismo saliente y la oposición triunfante, con acusaciones cruzadas de fraude, violencia política y manipulación externa que amenazan la estabilidad democrática del país centroamericano.
El masivo despliegue militar, sin precedentes en ceremonias legislativas recientes, subraya la gravedad de la crisis institucional y la preocupación de las autoridades por posibles disturbios o nuevos actos de violencia durante la transición de poder.












