Tegucigalpa, Honduras. – Aunque Honduras ha mantenido un crecimiento económico sostenido y recibe un flujo constante de remesas, no ha logrado reducir de forma significativa la pobreza en la última década, denunció este miércoles el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) en su Boletín Competitivo Regional de noviembre.
Los datos son contundentes: con un 62.9 % de su población viviendo en pobreza, Honduras lidera negativamente en Centroamérica, por encima de Guatemala (56 %).
En total, 24.2 millones de personas en la región enfrentan condiciones de precariedad, y dos naciones —precisamente estas— están, según el diagnóstico, “aplazadas” en el desarrollo humano.
El informe cita proyecciones del FMI que anticipan un crecimiento regional de 3.5 % en 2025 y 3.3 % en 2026, impulsado por el comercio internacional, las remesas y el alza en los precios del café —tres pilares que sostienen la economía hondureña. Sin embargo, el crecimiento no se traduce en inclusión.
“El crecimiento económico por sí solo no reduce la pobreza si no va acompañado de políticas sociales sólidas, empleo digno y Estado de derecho”, subraya el boletín.
Y es en este último punto donde Honduras enfrenta su mayor desafío. El país registró retrocesos en el Índice de Estado de Derecho, ubicándose entre los más bajos de la región, junto con El Salvador.
Mientras Costa Rica y Panamá destacan por su transparencia y estabilidad, Honduras retrocede por debilidades en control gubernamental, corrupción y acceso a la justicia, lo que aumenta los riesgos para la gobernabilidad democrática y la atracción de inversión.
En un contexto global marcado por la desaceleración, el proteccionismo y la fragmentación comercial, Cohep advierte que las instituciones nacionales deben reformar sus políticas macroeconómicas y fortalecer la institucionalidad si quieren sostener el crecimiento a mediano plazo.
Porque, concluye el sector privado, un país puede crecer… pero si no construye justicia, equidad y reglas claras, su progreso será efímero.





