Tegucigalpa – El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga declaró este jueves, primer día de 2026, que «Honduras no debe ser un narcoestado» durante su homilía en la Basílica de Suyapa, mientras pidió al gobierno saliente hacer una transición en paz y sin violencia y que se vayan «con la frente en alto».
El líder católico reconoció que Honduras tiene nuevas autoridades tras las elecciones del 30 de noviembre, pero advirtió que los nuevos gobernantes deben comprender cuál es el camino, ya que «si no hacen el bien el pueblo los va a rechazar», señalando que tienen «la oportunidad de hacer algo grande por Honduras».
Rodríguez Maradiaga hizo un llamado ético recordando los 10 mandamientos, enfatizando que «así como hay un mandamiento que dice ‘no matarás’, hay otro que dice ‘no robarás'», y remarcó que «grandes males vienen cuando los que están en la cosa pública utilizan los recursos no para hacer el bien, sino para el enriquecimiento ilícito».
El cardenal realizó una profunda reflexión sobre el narcotráfico: «Honduras no puede ser un narcoestado, y todo lo que está con relación a la droga es un crimen horrible porque daña y mata a tantísimas personas», abogando por vencer los males de la violencia en el país.
«El año nuevo es un año de esperanza, de posibilidades de hacer el bien, son 365 días que Dios nos regala sin estrenar», sermoneó el líder religioso, pidiendo que sean «días llenos de bondad, de bien y de amor» mientras afirmó que «Honduras tiene futuro».
Rodríguez Maradiaga cuestionó las ideologías políticas fracasadas en América Latina, señalando: «Se dice, volvieron a la derecha, no, rechazaron el marxismo porque en el fondo es lo que estaba», citando los cambios en Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador y el futuro cambio en Brasil.
«Miren como cambió Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, como va a cambiar Brasil, y nuestra Centroamérica ojalá podamos hacer algo mejor», refirió el cardenal, sugiriendo un rechazo regional a las ideologías de izquierda.
El líder católico llamó a las autoridades salientes para que hagan la transición «en serenidad y en paz, sin violencia», y que con dignidad entreguen el poder, mientras apuntó que «la represión nunca será el camino» para resolver los problemas del país.
La homilía del cardenal marca el inicio de un año crucial para Honduras, que se prepara para la transición gubernamental mientras enfrenta desafíos de seguridad, corrupción y narcotráfico que han marcado la agenda nacional.












