Tegucigalpa, Honduras. — Cada 11 minutos, en promedio, un hondureño es deportado a su país de origen. Así lo revelan las cifras de los primeros 120 días de 2026: más de 15,400 personas han sido retornadas, lo que equivale a 129 deportaciones diarias.
Según los datos proporcionados por Reyes, la mayoría abrumadora de estos casos —14,017 personas, es decir, el 91%— proviene de Estados Unidos. Le siguen, en proporción mucho menor, México con 1,356 retornos y Guatemala con 76.
La composición demográfica de este flujo muestra que la migración hondureña sigue siendo predominantemente masculina: 12,481 hombres fueron deportados, frente a 1,432 mujeres. Pero la cifra que llama la atención es la de la niñez y adolescencia: 1,265 niños y 251 niñas regresaron al país en este periodo, muchos de ellos sin compañía adulta.
En cuanto a la edad, el grupo más numeroso corresponde a jóvenes adultos: 5,797 personas tienen entre 21 y 30 años, seguidos por 4,806 de 31 a 40 años. También fueron retornadas 2,518 personas de 41 a 50 años, 1,380 de 11 a 20 años, y 135 mayores de 60 años.
Estas cifras no son solo números: representan historias interrumpidas, proyectos suspendidos y familias que enfrentan el desafío de reintegrarse en un contexto de oportunidades limitadas.
La concentración de deportaciones desde Estados Unidos refleja, además, la estrecha relación entre los flujos migratorios hondureños y las políticas de control fronterizo del país del norte.
Mientras el debate sobre migración y desarrollo continúa, los datos de los primeros meses de 2026 plantean una pregunta inevitable: ¿qué condiciones encuentra quien regresa? La respuesta, para miles de hondureños, se construye día a día, a razón de una persona cada 11 minutos.






