Tegucigalpa, Honduras. – La designada presidencial María Antonieta Mejía fue contundente este jueves al describir el estado real de los hospitales que el gobierno de la expresidenta Xiomara Castro prometió al país: obras que en su mayoría no fueron concluidas, algunas con avances mínimos del 20% y al menos dos que permanecen únicamente en fase de documentación, estudio o proyecto, sin que se haya colocado un solo ladrillo.
«No tienen ni piso, solo se construyó la parte externa para hacer creer que estaban listos», afirmó la funcionaria, describiendo lo que calificó como «cascarones» presentados ante la opinión pública como avances reales en la infraestructura hospitalaria del país.
La vicepresidenta instó a la población a verificar directamente el estado de las obras: «Lo que está a la vista no quiere anteojos», sentenció, en una frase que invita a constatar en persona lo que las cifras y los comunicados oficiales de la administración anterior no revelaban.
De los ocho hospitales que se promovieron durante la gestión Castro, el panorama que describe Mejía es desalentador: algunos tienen estructuras básicas sin condiciones para operar, otros muestran avances mínimos y al menos dos siguen siendo proyectos sobre papel.
La funcionaria cuestionó que estos proyectos hayan respondido a un enfoque político y no técnico, en una crítica que apunta a la forma en que se priorizaron obras con mayor visibilidad mediática sobre las que el sistema de salud realmente necesitaba.
Uno de los ejemplos más dramáticos de esa desproporción es la ausencia de avance en los hospitales de trauma de Tegucigalpa y San Pedro Sula, considerados urgentes ante el aumento de accidentes de tránsito que mantienen colapsado el sistema sanitario y provocan retrasos en las cirugías programadas de miles de pacientes.
Obras que deberían ser prioridad nacional por su impacto directo en la mortalidad evitable pero que no recibieron el impulso que correspondía.
Mejía también denunció que durante los últimos tres años se dejó de adquirir insumos médicos esenciales, una omisión que impactó directamente la calidad de la atención en los centros hospitalarios y que explica parte de la crisis que el Colegio Médico y los pacientes han denunciado durante semanas.
Frente a ese panorama heredado, la vicepresidenta destacó que la reciente aprobación del Presupuesto General 2026 permitirá fortalecer el sistema de salud mediante la inyección de recursos a un fideicomiso que facilitará alianzas público-privadas para el abastecimiento de medicamentos, la rehabilitación de quirófanos y la mejora de la infraestructura hospitalaria, en la apuesta del Gobierno Asfura por recuperar la capacidad operativa de un sistema que recibió debilitado y con deudas que sus predecesores dejaron sin saldar.













