Tegucigalpa, Honduras. — Los niños del exbolsón de Nahuaterique, en la zona fronteriza entre Honduras y El Salvador, recibieron este viernes paquetes escolares tras un impasse diplomático que había generado tensión entre ambos países. La entrega se realizó en el punto fronterizo al norte de Perquín, Morazán, donde estudiantes con doble nacionalidad se acercaron para recibir los materiales educativos.
La ministra de Educación, Ciencia y Tecnología de El Salvador, la capitán del Ejército Karla Trigueros, confirmó la distribución de los kits, que incluyen uniformes, zapatos, libros, cuadernos, lapiceros, plumones y un dispositivo electrónico. Según informó la funcionaria, los 1,900 paquetes están destinados a estudiantes de entre 35 y 38 escuelas de la zona.
El episodio marca un desenlace práctico a la controversia registrada el martes, cuando Honduras negó el acceso a la ministra Trigueros por portar su uniforme militar activo. La Cancillería hondureña explicó que la legislación nacional prohíbe el ingreso de personal militar extranjero en uniforme sin autorización previa del Congreso Nacional o coordinación formal a través de las cancillerías, conforme al artículo 205, numeral 26 de la Constitución.
Aunque la ministra salvadoreña no detalló si el impasse había sido resuelto mediante gestiones diplomáticas, la Secretaría de Prensa de la Presidencia de El Salvador publicó en sus redes sociales imágenes del personal gubernamental descargando los paquetes en la oficina de migración salvadoreña, mientras los estudiantes se acercaban al punto de entrega.
Mecanismos binacionales y contexto histórico
La Cancillería hondureña había rechazado haber negado el ingreso a los paquetes escolares y a la delegación civil salvadoreña, pero reiteró que la restricción se aplicó exclusivamente al personal militar activo. Asimismo, recordó que existen mecanismos de cooperación binacional bien establecidos a través de la Comisión Binacional de Seguimiento, creada para coordinar actividades de mutuo beneficio en zonas fronterizas.
El presidente de Honduras, Nasry Asfura, restó importancia al incidente y señaló a la prensa que «no pasó nada», enfatizando la voluntad de ambos países de trabajar de manera coordinada.
La entrega de materiales educativos en esta zona tiene un trasfondo histórico particular. Tras el fallo de La Haya en 1992, miles de familias salvadoreñas quedaron residiendo en territorio que fue establecido como hondureño, como las que viven en Nahuaterique y otros cinco lugares. Estos territorios, conocidos como exbolsones, fueron objeto de disputa entre ambos países y ahondaron sus fricciones durante la Guerra de 1969, también llamada la Guerra de las 100 horas.
En 1980, Honduras y El Salvador firmaron el Tratado General de Paz en Lima, Perú, que delimitó la mayor parte de la frontera, pero dejó seis sectores sin resolver. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo mutuo, las partes sometieron el caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 1986, la cual emitió el fallo definitivo en 1992 que dio origen a los actuales exbolsones: Tepangüisir, Las Pilas/Cayaguanca, Sazalapa-La Virtud/Arcatao, Nahuaterique/Perquín, Dolores/Polorós y la desembocadura del río Goascorán, en La Unión.
La entrega de este viernes, más allá de su valor educativo, representa un gesto de cooperación en una zona donde la historia compartida y la convivencia cotidiana trascienden las líneas trazadas en los mapas. Para las familias de Nahuaterique, los paquetes escolares son un recurso tangible que beneficia a sus hijos; para ambos gobiernos, un recordatorio de que la diplomacia y los canales establecidos pueden resolver diferencias sin afectar el bienestar de las comunidades fronterizas.







