Barcelona, España. – La reducción de la ayuda internacional al desarrollo podría tener un costo humano masivo en los países de renta baja y media-baja, pero un estudio liderado por ISGlobal plantea que ese impacto podría compensarse mediante impuestos dirigidos a grandes fortunas, multinacionales y transacciones financieras.
La investigación, publicada en The Lancet, estima que entre 6.6 y 29.5 millones de muertes podrían evitarse hasta 2030 si se aplican medidas fiscales para redistribuir riqueza y financiar programas de salud y desarrollo en los países más vulnerables.
El trabajo analizó datos de mortalidad y financiamiento procedente de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en 59 países durante el período 2002-2021, con el objetivo de calcular qué ocurriría si continúan los recortes a la cooperación internacional.
Según los investigadores, mayores niveles de ayuda al desarrollo se asociaron con una reducción de la mortalidad del 24 %, cifra que alcanzó hasta 33 % en menores de cinco años.
Bajo un escenario de recortes sostenidos hasta 2030, el estudio proyecta alrededor de 7.6 millones de muertes adicionales, incluidas 1.4 millones de niñas y niños menores de cinco años.
Frente a ese panorama, la investigación evaluó alternativas como impuestos sobre grandes fortunas, empresas multinacionales, transacciones financieras, emisiones de carbono, criptomonedas e intereses derivados de deuda soberana.
Entre las medidas analizadas, un impuesto del 3 % sobre la riqueza de grandes fortunas aparece como la opción con mayor impacto potencial, al asociarse con hasta 29.5 millones de muertes evitadas para 2030.
El estudio también señala que un impuesto mínimo global a grandes empresas multinacionales podría evitar aproximadamente 20 millones de muertes, mientras que un gravamen sobre transacciones financieras se vincula con la prevención de unas 24 millones.
El economista Lucio Expósito, investigador principal del estudio, sostuvo que, ante el endeudamiento de países donantes y el aumento del gasto militar, financiar la ayuda humanitaria mediante fiscalidad sobre grandes fortunas surge como una de las estrategias más viables.
Por su parte, el coordinador del estudio, Davide Rasella, advirtió que la concentración de riqueza contrasta con la muerte de millones de personas vulnerables por falta de acceso a intervenciones humanitarias básicas y de bajo costo.
El debate sobre este tipo de impuestos ha cobrado fuerza en espacios internacionales como el G20, la conferencia sobre financiación para el desarrollo celebrada en Sevilla en 2025 y el marco fiscal internacional de la OCDE/G20, en medio de una discusión global sobre cómo sostener la cooperación en salud frente a los recortes de los países donantes.













