Tegucigalpa, Honduras. – El Instituto Nacional Penitenciario (INP) ejecutó este sábado el traslado de 52 personas privadas de libertad desde el Centro Penitenciario de El Progreso, en el departamento de Yoro, como parte de las acciones que la institución impulsa para reducir el hacinamiento en los centros de reclusión del país, uno de los problemas estructurales más persistentes del sistema penitenciario hondureño.
Según informó el INP en comunicado oficial, 51 de los trasladados fueron reubicados en el Centro Penitenciario Nacional de Támara, mientras que una mujer fue enviada a la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), en una operación que las autoridades describieron como ejecutada bajo estrictas medidas de seguridad y en apego a la normativa legal vigente tanto a nivel nacional como internacional, garantizando el respeto a los derechos fundamentales de la población reclusa durante todo el proceso de movilización.
El traslado desde El Progreso hacia Támara refleja una de las estrategias que el INP utiliza para redistribuir la carga entre los distintos centros del país, en un sistema penitenciario que históricamente ha operado por encima de su capacidad instalada, generando condiciones que organismos de derechos humanos han señalado como incompatibles con los estándares mínimos de dignidad que deben garantizarse a las personas privadas de libertad.
La institución reiteró su compromiso de continuar impulsando acciones orientadas a mejorar las condiciones dentro del sistema penitenciario hondureño, con el objetivo de promover espacios más seguros, ordenados y adecuados para la rehabilitación y reinserción social de la población reclusa, en una apuesta que va más allá del control de seguridad y apunta a la función que los centros penitenciarios deben cumplir en una sociedad que busca reducir la reincidencia delictiva como parte de su estrategia integral de seguridad ciudadana.













