Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han intensificado en las últimas 24 horas sus operaciones en la Franja de Gaza bajo la dirección de la Inteligencia Militar y el Shin Bet, según un comunicado oficial. Las acciones se han centrado en la eliminación de miembros de organizaciones armadas y la destrucción de infraestructuras utilizadas para actividades hostiles.
Por Infobae
En el norte del enclave, tropas de la División 162 eliminaron a combatientes y destruyeron una instalación militar empleada, según las autoridades israelíes, para planificar ataques. En paralelo, la División 99 ejecutó una ofensiva en la zona de Beit Hanoun, donde el Equipo de Combate de la Brigada 646 atacó decenas de objetivos, incluidos puestos de observación, edificios utilizados por milicianos y posiciones antitanque, tanto en superficie como bajo tierra.
La División 98, desplegada en la Ciudad de Gaza, continúa operando en sectores urbanos densamente poblados. Según el parte militar, sus tropas eliminaron a varios combatientes y destruyeron infraestructuras relacionadas con la vigilancia y el movimiento de milicias. En el sur, la División de Gaza (143) reportó la destrucción de depósitos de armas, túneles y centros logísticos utilizados por los grupos islamistas.
Además, la Fuerza Aérea israelí bombardeó decenas de objetivos a lo largo de la Franja, en coordinación con las fuerzas terrestres. Los blancos aéreos incluyeron estructuras militares, centros de comando, arsenales y concentraciones de combatientes. Las FDI afirmaron que los ataques forman parte de una campaña continua para “neutralizar toda amenaza contra el Estado de Israel”.
Mientras se intensifica la ofensiva, el primer ministro Benjamín Netanyahu se encuentra en Estados Unidos, donde tiene previsto reunirse con el presidente Donald Trump para discutir los términos de una posible tregua. Paralelamente, representantes de Israel y Hamas negocian en Doha una propuesta de cese al fuego impulsada por mediadores internacionales.
El borrador de la propuesta contempla una tregua de 60 días a cambio de la liberación gradual de rehenes israelíes —10 vivos y 18 cuerpos— a cambio de la excarcelación de prisioneros palestinos. Sin embargo, Israel ha calificado como “inaceptables” algunas de las enmiendas planteadas por Hamás, particularmente las que exigen mayor claridad sobre la retirada militar israelí y el control de la ayuda humanitaria.
Mientras tanto, el gabinete de guerra israelí discute internamente un plan para reorganizar la Franja tras el conflicto. Según filtraciones a la prensa local, se evalúa la creación de una zona “civil” en el sur de Gaza, cerca de Rafah, donde se concentraría el reparto de ayuda y hacia donde se trasladaría a la población desplazada. La propuesta ha generado controversia por su posible uso como mecanismo de desplazamiento forzado.
A pesar de las conversaciones diplomáticas, Netanyahu ha insistido en que Israel seguirá actuando hasta desmantelar por completo las capacidades militares y administrativas de Hamas. Según cifras palestinas, más de 57.000 personas han muerto desde el inicio de la ofensiva. Las autoridades israelíes, por su parte, no han precisado el número de milicianos abatidos en la jornada más reciente ni han proporcionado datos verificables sobre las infraestructuras destruidas.





