InicioOpiniónJosé Eliécer PalominoLa Catrina que imparte alegría para lograr desayunar y almorzar

La Catrina que imparte alegría para lograr desayunar y almorzar

Por José Eliécer Palomino Rojas.
Jose Palomino

Eran las 10:45 de la mañana en una de las vías del municipio de Rionegro, Antioquia, cuando el semáforo se puso en rojo y la muerte comenzó a bailar.

No traía silencio ni luto. Traía música.

En medio del cruce vehicular, una Catrina fabricada en fomi, cobraba vida gracias a unas varillas que movían con precisión sus brazos y su cabeza. Los carros se detenían. Algunos conductores observaban; otros evitaban la mirada. El asfalto se convertía en escenario durante apenas unos segundos.

Detrás de la estructura estaba Edwin Mora, oriundo de Bogotá y residente en Antioquia desde hace siete años. No era un disfraz comprado ni una pieza industrial. Era una creación artesanal. Cada fragmento había sido recortado y ensamblado por él mismo. Las varillas no solo sostenían la figura: le daban movimiento, carácter y expresión.

Le pregunté, ¿qué lo motivó a recrear algo tan llamativo en plena vía pública? Edwin respondió:

“Me llama mucho la atención crear cosas grandes, algo llamativo. También por la cultura que todos le tenemos fobia a estos elementos de la muerte. Y la idea con este tipo de arte es estar alegres, disfrutar e incentivar alegría a las personas. Igualmente me rebusco la vida para mi subsistencia.”

A esa hora aún no había logrado reunir lo necesario para su desayuno. La Catrina no danzaba por espectáculo vacío. Danzaba por necesidad. Cada luz roja era una oportunidad. Cada moneda, un pequeño alivio. Cuando la música terminaba, Edwin extendía la mano con dignidad.

Algunos dejaban monedas de poco o mucho valor. Otros aceleraban apenas la luz cambiaba, dejándolo con la mano suspendida en el aire.

Mientras la ciudad acelera y los conductores presionan el motor de sus vehículos, Edwin ajusta sus varillas y espera otro momento. Con paciencia, repite una convicción sencilla: otro momento, y otro día será mejor.

Catrina1

Más allá del semáforo

La historia de Edwin no es aislada. En un contexto donde el desempleo juvenil y la informalidad siguen siendo una realidad persistente, muchos jóvenes encuentran en el arte callejero una forma de autorregular su supervivencia. No cuentan con contratos formales, ni seguridad social estable, ni garantías laborales. Su oficina es la calle. Su horario depende del tráfico. Su ingreso, de la generosidad eventual.

La creatividad termina ocupando el espacio que el mercado laboral no logra absorber.

La economía informal crece no siempre por elección, sino por ausencia de oportunidades formales suficientes. Y aunque el ingenio de estos jóvenes demuestra resiliencia y capacidad, también revela una pregunta incómoda: ¿por qué el talento debe depender del cambio de un semáforo para garantizar una comida?

No se trata de romantizar la precariedad. Se trata de reconocer que detrás del arte urbano hay una estructura económica que empuja a miles de jóvenes a construir su sustento día a día, sin red de protección.

Edwin convierte la muerte en alegría. Pero su danza no es metáfora vacía: es estrategia de vida.

Y mientras la ciudad vuelve a moverse cuando la luz cambia a verde, la Catrina espera otro rojo para bailar de nuevo. Porque para algunos, subsistir depende de esos segundos en que el mundo se detiene.

José Eliécer Palomino Rojas.
Escritor-Investigador Social.
ORCID: 0009-0007-6973-2970.


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